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Vacunas antiaftosa en Yangling

Ciencia y Tecnología

Reproducimos una nota de nuestra revista  Dang Dai acerca de la instalación, en Yangling, de una fábrica de vacunas antiaftosa que encaran el laboratorio argentino Biogénesis Bagó y su asociada la empresa china Hile. Esteban Turic, director de Innovación y de Negocios para Asia, cuenta los detalles de una obra de vanguardia científica donde el sector privado y el público, a través de Senasa, actuaron mancomunada y exitosamente.

Biogénesis Bagó instalará una planta de producción de vacunas antiaftosa en China

 

En esta primavera argentina, Esteban Turic arriba al otoño de China, a Shanghai, para instalarse junto con su familia en un desembarco de alto significado para la ciencia argentina. Médico veterinario con maestrías en microbiología y doctorado en farmacología en la Universidad Nacional de La Plata, trabaja desde hace varios años en Biogénesis Bagó y en China esa empresa de capitales argentinos está instalando una planta ultra moderna para fabricar vacunas antiaftosa.

La firma, de la que el laboratorio Bagó posee el 50 por ciento del capital accionario pero que operativamente funciona en forma independiente con sus plantas en Garín y Monte Grande tiene un gran desarrollo internacional, pero esta iniciativa es su gran desafío global.

Exporta ya 40 por ciento de lo que produce, y es la número 1 en Argentina y la tercera en América Latina, donde compite con dos grandes multinacinales, en el segmento veterinario para rumiantes, que refiere básicamente a ganado vacuno.

Desde 1997 exporta a Taiwán vacunas antiaftosa para el ganado porcino, y allí ya controla 30 por ciento del mercado. Pero el desembarco en la República Popular China supone un gran salto para la empresa y para Argentina, ya que estos emprendimientos son imposibles sin una articulación entre los sectores público y privado, como señala Turic.

En 2001 –recuerda- se desató una emergencia epidemológica en Argentina por brote de aftosa “y desde Biogénesis Bagó dimos 120 millones de dosis de vacunas. En 1999 nuestro paóis había sido declarado libre de aftosa, pero apareció esa nueva circunstancia. Y a nivel internacional se valoró mucho nuestra actividad frente a la emergencia, en términos de capacidad tecnológica y calidad .  Eso permitió que en 2006 fuéramos adjudicatarios de la licitación internacional del Banco de Antígenos y vacunas de Norteamérica, que asiste las necesidades de Estados Unidos, México y Canadá. Es decir, gracias al vínculo privado público pudimos convertirnos en el banco antígeno y vacunas para el mercado NAFTA, somos su reserva por si tienen emergencia”.

Con la República Popular China, que tuvo en cuenta esos antecedentes para elegir a Biogénesis Bagó para que se instale en su exigente territorio, hubo largas negociaciones. “El camino lo recorrimos junto con el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, Senasa,  en una muy buena articulación. En la RPCh ya hay siete empresas locales, estatales, que hacen vacunas, pero no resuelven el tema: China es un país no libre, infectado. Nosotros seremos los octavos, aportaremos tecnología y la experiencia que hemos ido ganando estos año”, dijo Turic a Dang Dai.

Las tratativas con China se iniciaron hacia 2008, luego Argentina y el país asiático firmaron un acuerdo de cooperación binacional y ahí comenzó a intervenir la empresa privada de la mano de los organismos estatales. Para llegar a la idea de construir una planta hubo que formar un joint venture con la empresa privada china Hile Biotechnology, que hace vacunas para cerdos y aves pero sin experiencia en aftosa. La planta está en Yangling, cerca de Xi’an.

Turci contó que “la obra civil ya está terminada, ahora está en la fase de farmacéutica. Es una planta nivel 3 en seguridad, quiere decir en condiciones para que no haya ningún escape de virus. Es una planta de muy alta calidad en seguridad y muy alta complejidad técnica. Es similar a la que tenemos en Garín pero como esa ya tiene 20 años, la de China refleja los cambios y mejoras introducidos estos años”.

La planta de Yangling atenderá 80% a cerdos y el resto a rumiantes. Tendrá el doble de producción que Garín por esas mejoras, más automatización, y “será una planta world class y lo último en tecnología, con una inversión de 60 millones de dólares”, informó Turic. Biogénesis Bagó es dueño de 40% de la empresa, y 60% es capital chino. “La parte nuestra será aportada a través de tecnología, conocimiento de procesos, propiedad intelectual, entrenamiento de personal, etc.”, agregó.

Para fines de 2016 la planta ya estará funcionando en una  primera etapa y un par de años después estará a plena capacidad, lo que significará 400 millones de dosis por año, es decir una cuarta parte de las necesidades de China, donde hay 700 millones de porcinos (récord mundial), el doble de vacas que en Argentina (unas 110 millones de cabezas) y 300 millones de rumiantes pequeños (para comparar, en Argentina sólo hay 8 millones). 

Desde Shanghai, Turic será el director de Innovación (como lo es ahora en Argentina) pero además el director de Negocios para Asia, ya que la firma buscará crecer en toda la región.

“Es un gran desafío, China es el mayor  mercado mundial en cerdos y el mayor mercado mundial en demanda de proteínas animales”, dice Turic, ya con un pie en el avión para participar de una iniciativa como tanto se le reclama a las empresas argentinas, que con China hagan negocios con valor agregado.

Recorrido

Biogénesis Bagó ya está en dos de las tres únicas regiones del mundo con potencial para elevar productividad. China y su entorno más América Latina, el otro es África. Estados Unidos y la Unión Europea ya están en su tope. Se trata de una empresa nacional privada, de capitales nacionales, que, según sus directivos, con visión de largo plazo creció en base a reinvertir sus utilidades y gran articulación con el Estado y sus institutos públicos, que tienen gran mérito en todo esto, como el Senasa. La empresa pertenece al Grupo Insud, que lidera Hugo Sigman; al laboratorio Bagó, y a las familias Gold y Zito, accionistas locales. Biogénesis y Bagó se fusionaron en 2006 después de que, en 1994, Biogénesis se uniera a Chemotécnica Sintyal, firma que en 1952 registró la primera vacuna antiaftosa en el país.

Ver también nota en Clarín

 

 

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