Redes y plataformas del otro lado del Pacífico: el caso Red Note

18 septiembre, 2026

Por Juliana Monzón (*), para DangDai. El estudio de las redes sociales se ha centrado en las plataformas occidentales. Abundan los papers sobre la profunda transformación de la vida social desde la aparición de Facebook, Twitter e Instagram. El auge de los discursos que ponen la lupa sobre el control del algoritmo por parte de empresas tecnológicas radicadas principalmente en Estados Unidos tiene como punto nodal sostener una narrativa que continúa colocando el eje en la parte norte del mundo.

Del otro lado del Pacifico, en China, la visión que se sostiene de las redes sociales presenta una narrativa que resulta transgresora para quienes habitamos esta región del mundo.

Acostumbrados a escuchar y vivir el fenómeno de la reducción de la atención frente a los videos cortos y el contenido carente de profundidad, plataformas como RedNote – 小红书 o Xiaohongshu en pinyin-, ponen el foco en el aprendizaje de idiomas, la adquisición de hobbies o la difusión de foro debates en línea. La construcción de las y los influencers prioriza el contenido de calidad y los vídeos largos, fomentando, principalmente entre mujeres, la continuación de los estudios universitarios y la conformación de perfiles profesionales sólidos.

La estética de la plataforma es de por sí llamativa para el ojo extranjero: la calidad visual es sumamente estética, dividiendo la app entre el perfil personal, en el cual cada usuario postea sus fotos o videos, la lupa de búsqueda, la pestaña de compras, en donde es posible pedir desde comida a productos cosméticos, y las recomendaciones geolocalizadas según la zona en la que uno se encuentre.

Uno de los hallazgos más interesantes son los foros debates en línea y las salas de conversación en vivo, allí las personas dialogan de ciencias, política, problemáticas sociales varias y practican idiomas, fomentando un diálogo libre de discursos de odio.

Una característica particular de RedNote, es que es una red social mayoritariamente femenina, ya que cuenta con un 70% de usuarias (Wang & Chang, 2025). Otra característica interesante es que dentro de China es mayormente utilizada por estudiantes universitarios o profesionales jóvenes.

Si bien el centro de esta nota se concentra en RedNote, entre las aplicaciones chinas más utilizadas es posible nombrar a WeChat, el popular servicio de mensajeria, Weibo, un foro de difusión de noticias, BiliBili, la plataforma de vídeos más importante del país, entre muchos otros. Todas aplicaciones comparten en común la política interna de un control sobre el tipo de contenido que se publica, evitando la difusión de fake news, o la propagación de discursos por parte de personas no capacitadas en áreas como medicina, ciencias, entre otras, tras la normativa aprobada por el presidente Xi Jinping de exigirles licencias universitarias a los influencers que manejen estos temas.

Pero, ¿cómo llegan los jóvenes occidentales a plataformas chinas como RedNote (小红书)?

El primer encuentro a gran escala se dio en Estados Unidos en enero de 2025, ante la decisión del gobierno de prohibir TikTok. Autores como Guangxiang Leon Liu (The Chinese University of Hong Kong, China), Xian Zhao (The University of Auckland, New Zealand) y Mark Teng Feng (Macao Polytechnic University, China) plantean que el llamado fenómeno TikTok Refugees, supuso un quiebre en la compresión de los usuarios respecto al tipo de contenido que se consume, generando un intercambio cultural muy enriquecedor que le permitió al público estadounidense dialogar de manera directa con usuarios chinos y conocer de cerca la cultura del país asiático.

Un año después, y tras la asimilación de los nuevos usuarios, RedNote (小红书)fomenta la difusión del ChinaMaxxing, como una estrategia de soft power enfocada en el público occidental juvenil que ha llegado a la plataforma, siendo un fenómeno en crecimiento entre los jóvenes latinoamericanos interesados en la cultura china.

No obstante, ¿Qué supone este tipo de encuentro en línea? Dentro del marco de una investigación sobre el tema que estoy llevando a cabo en el Instituto de Estudios de América Latina y el Cáribe, dentro del grupo del Programa Desarrollo y Sur Global que dirige la profesora Verónica Giordano, estas primeras aproximaciones a las redes sociales chinas, en particular RedNote (小红书), me han permitido sostener dos puntos claves:

En primer lugar, como se menciona al inicio, la migración masiva de internautas hacia plataformas no occidentales supone un gran quiebre en la hegemonía tecnológica respecto al uso de redes sociales que suele sostenerse desde Silicon Valley.

En segundo lugar, la configuración de las subjetividades juveniles en el mundo actual tiene una base central en el uso de las redes sociales. Poder encontrar en línea otras visiones y discursos que hagan frente a la matriz occidental, por fuera de ámbitos académicos, permite confrontar el tipo de discursos mayoritarios que se consumen en internet.

Mientras, en esta parte del mundo, las redes sociales han fomentado la conformación de comunidades de extrema derecha como las denominadas “Trad Wives”, quienes surgen en Estados Unidos y Europa, teniendo como protagonistas a influencers que generan un tipo de contenido, centrado en la difusión de un estilo de vida que incita a las mujeres jóvenes a regresar al hogar, desempeñando un rol que promueve la privatización de los cuidados, al centrar la vida de las mujeres en la familia y los quehaceres domésticos, como respuesta al avance a los feminismos; poder comprender y estudiar como el acceso a RedNote (小红书) y las interacciones cotidianas que allí se producen, las cuales fomentan contenido del tipo educativo y libre de discursos de odio, supone un respiro disparador.

En un contexto social en donde buscan instalarse lógicas que abogan por los ya mencionados discursos de odio y el catastrofismo tecnológico, poder adentrarnos en cómo las interacciones y el uso de redes sociales como RedNote (小红书) reconfiguran la visión y percepciones que tenemos sobre el contenido generado en internet y la manera en que países como China ven sus plataformas, nos da la posibilidad de pensar nuevos horizontes cibernéticos, que nos permitan generar diálogos que conectan culturas sin renunciar a nuestras identidades latinoamericanas, poniendo el foco en la imaginación y el compromiso que esta época requiere.

(*) La autora es licenciada en Sociología (UBA) e investigadora IEALC-UBA.

Categorías: Sociedad

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