El nuevo libro de la Fundación Sinological

24 noviembre, 2022

Por Lucas Gualda. La Sinological Development Charitable Foundation publicó un “Compendio de cinco años (2016-2020)”, en el que repasa la experiencia de llevar estudiantes por un viaje de cinco semanas a distintos puntos históricos de China.

En 2013, la doctora Elizabeth Woo Li creó la Fundación Sinological para esparcir el conocimiento de los clásicos de la literatura china por todo el mundo. Casi 10 años después, han lanzado un libro que resume el trabajo de académicos de distintos países que han participado desde 2016, año en que comenzaron con su programa de verano. Dicha iniciativa, antes de la pandemia, llevaba a los estudiantes por un viaje de cinco semanas alrededor de distintos puntos históricos de China, incluyendo, por ejemplo, la ciudad de Dunhuang (Provincia de Gansu), la “puerta” hacia la Ruta de la Seda, famosa por el complejo de templos de Mogao, y donde recientemente se encontró una nutrida biblioteca.

DangDai charló con ella (a la distancia, ojalá pronto sea en persona en el vibrante Hong Kong) acerca de este lanzamiento, el cual cuenta además con la participación de dos argentinos, el investigador del CONICET Federico Mina, uno de los responsables de armar la compilación, y el autor de este artículo, quien trabajó junto a la armenia Tamara Harutyunyan en una de las investigaciones publicadas. 

Respecto al objetivo de este primer compendio, que engloba los trabajos realizados entre 2016 y 2020, la Dra. Woo Li responde que “desde la fundación de la fundación Sinological (nombrada de aquí en adelante con la sigla SDCF, de su nombre original Sinological Development Charitable Foundation), se han mantenido amplios debates e intercambios sobre los temas vistos a lo largo de los distintos Programas de Verano”. A lo que suma la satisfacción ante lo que han sido procesos “realmente estimulantes en el que todas las partes implicadas han aprendido algo. Por eso hemos querido compartir con el mundo algunos de nuestros mejores resultados, y por eso hemos decidido publicar nuestro primer compendio de trabajos”.

Desde un primer momento el compendio exuda diversidad. En palabras de la fundadora, “Nuestro programa contó con la participación de personas de todos los continentes y de diferentes formaciones académicas, por lo que tenemos trabajos escritos desde la perspectiva de la filosofía, la literatura o la política. Estas diferentes contribuciones muestran cómo los clásicos chinos siguen vivos y se adaptan a los orígenes e intereses de cada persona”. Siguiendo con la descripción del contenido, Woo Li destaca que “en este volumen también hemos incluido algunas perspectivas de nuestros profesores sobre sus temas de investigación. Así, tenemos piezas más breves que hablan de cosas como los manuscritos budistas de Dunhuang o el neoconfucianismo. Esto demuestra lo completo que ha sido nuestro programa”.

La Fundación Sinological es una de las pocas instituciones que está uniendo al mundo en torno a la filosofía de los clásicos chinos, preguntada respecto a por qué cree que es importante difundir los clásicos, la Dra. Woo Li responde que “algunas de las tradiciones intelectuales más antiguas del mundo proceden de la antigua China. Alrededor del siglo VI a.C., al mismo tiempo que empezaron la filosofía occidental y el budismo, en China tuvimos a Confucio y el inicio de las “cien escuelas” de pensamiento. Se trata de un periodo fascinante en el que un gran número de filósofos trataron de responder a algunas de las grandes preguntas: cómo se originó el universo, cómo debe regirse la sociedad, cómo debemos afrontar nuestra propia mortalidad, entre otras”.

Si bien estos clásicos datan de hace miles de años, sus contenidos aún están vigentes, especialmente en China. Comenta la fundadora que la China contemporánea es imposible de entender sin conocer sus postulados filosóficos básicos. La importancia que tiene para los chinos el respeto del protocolo en las relaciones interpersonales (cómo hay que referirse a otras personas, cómo hay que saludar, qué es apropiado decir en una conversación) es un hecho bien conocido. Se puede remontar esta centralidad al antiguo libro llamado Clásico de los Ritos. En cuanto a la importancia de la familia y la forma en que los chinos cuidan de sus mayores, se puede remontar a Las Analectas de Confucio o a muchos otros libros. Algunas actividades muy populares incluso en Occidente, como el Taijiquan o el Qigong, tienen parte de su base filosófica en las obras de los filósofos taoístas. Así pues, la influencia de los clásicos se manifiesta en cualquier nivel de la sociedad china.

Hablar de sociedad exige también hablar del individuo. Y la filosofía también se inmiscuye en el día a día, sostiene Elizabeth que en comparación con la filosofía occidental, que suele ser muy abstracta y teórica, la filosofía china es más fácil de aplicar a nuestra vida cotidiana. Los clásicos contienen muchas historias o diálogos que ejemplifican cómo se pueden aplicar sus conceptos a situaciones concretas. Y a continuación provee algunos ejemplos, como en Mencio que dice que hay que ser una persona virtuosa que se preocupa por los demás. Pero también te dice cómo hacerlo. Debes empezar por algún sentimiento enfático que tengas (como sentir piedad por un animal que está herido, o por un bebé que está a punto de caer al suelo) y luego extender gradualmente ese sentimiento a todas las personas que te rodean.

Mirando hacia el futuro, cabe decir que si bien este compendio resume lo que ha sido el trabajo de la Fundación en estos primeros años de existencia, los cuales han girado en torno a los programas de verano, a los cuales la Dra. Woo Li extiende la invitación a los académicos argentinos a participar y entablar un diálogo intercultural con la esperanza de lograr un mundo más armonioso; pero en los próximos años se verán otras iniciativas más puntuales alrededor de temáticas siempre vinculadas con la filosofía. Es el ejemplo de un nuevo grupo de trabajo que se reúne semanalmente para analizar el libro del I-Ching (también conocido como “libro de las mutaciones”).

Además, la Fundación Sinological ha acordado con el Foro Internacional de la Juventud, con base en Beijing, y con la cual están trabajando juntos en programas que permitan incorporar más jóvenes al estudio de los clásicos chinos. Se dio un primer paso el año pasado con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno, cuando varios académicos de la Fundación expusieron sobre “El espíritu olímpico y las cinco virtudes confucianas”.

Para finalizar, Elizabeth nos comparte una frase contenida en “El Gran Saber” que nos invita a animarnos a ir por más: “de una actividad aparentemente pequeña como investigar algún tema, o cultivarse moralmente, se puede llegar a conseguir la paz en todo el mundo”. 

El perfil del experto argentino en filosofía china.

A Federico lo conocí en 2020, justamente cursando juntos el Programa de Verano de la Fundación Sinological. Hizo una excelente cursada, y luego quedó vinculado al equipo trabajando junto a la Dra. Woo Li. El esfuerzo valió la pena, este compendio es en parte su hijo, y merece reconocimiento por su gran profesionalismo.

Federico Mina trabaja en el Instituto de Humanidades (CONICET- UNC). Es Licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, y cuenta además con un Diploma Superior en Integración Regional y Cooperación Sur-Sur de CLACSO. Ha publicado artículos y capítulos de libro en diversos temas de filosofía china y coeditado dos libros sobre estudios de China.

Preguntado por DangDai acerca de cómo llegó a la filosofía china, Federico nos cuenta que sus lecturas de estos textos “comenzaron cuando estaba finalizando el cursado de la licenciatura en filosofía. En casi todos los programas de estudio de esa carrera en nuestra región solo se enseñan autores europeos o estadounidenses; muy excepcionalmente puede haber una cátedra dedicada a Latinoamérica. Parte del desafío que creo tenemos para las próximas décadas -estos cambios siempre son lentos- es abandonar la idea de que sólo en Occidente hubo pensadores dignos de ser estudiados y diversificar la currícula para incluir las ideas de China, India, pueblos nahuas, andinos y otros. También existe el prejuicio que en esas culturas pudo haber un “pensamiento” o “sabiduría”, pero que el pensar realmente profundo de la filosofía es exclusivo a Occidente. Parte de lo que me motiva a estudiar filosofía china es la convicción de que las discusiones de cosmología, de la naturaleza humana o sobre cómo cultivar las virtudes éticas son igual de profundas y meritorias que las que se desarrollaron en Europa”.

Inevitablemente, al igual que a Elizabeth, le preguntamos acerca de cómo la filosofía china influye en su día a día, y nos dice que “esta pregunta tiene relación con la anterior en el porqué la filosofía debe estudiar las ideas chinas y sumarse a los estudios que hagan los antropólogos o historiadores. El filósofo obviamente pone un texto en el contexto de la época en que fue escrito, pero también deja que el texto le hable acerca de la realidad personal o política que está viviendo. Para poner un ejemplo del último programa de verano del SDCF, el profesor Dennis Schilling trató el tema de cómo debe uno enfrentarse a su propia mortalidad en el pensador antiguo Zhuangzi. La realidad existencial de tener que enfrentar que nos enfermamos, que morimos, que debemos sobrevivir a tiempos de desorden político tiene una universalidad que nos afecta a todas las personas de todos los tiempos. El confucianismo nos insta a esforzarnos por mejorar las instituciones a las que pertenecemos, aspirando a generar armonía en la sociedad, el taoísmo nos enseña que esforzarnos demasiado en esa dirección en realidad tiene un efecto nocivo en nuestras propias vidas. Cómo encontrar un punto medio entre ambos enfoques es parte de mis dilemas cotidianos”.

Esperamos pronto saber más de él y sus escritos.

Categorías: Educación

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