La maquinaria agrícola china gana terreno en las Pampas y avanza hacia alianzas con empresas locales

15 septiembre, 2026

Los tractores importados elevaron fuertemente su participación en el mercado argentino y las marcas chinas amplían concesionarios, repuestos y servicios. Según Forbes Argentina, también aparecen proyectos de ensamblado local y asociaciones con compañías nacionales.

La presencia china está modificando el mercado argentino de maquinaria agrícola, en un momento en que las ventas generales del sector atraviesan una contracción. Según un relevamiento publicado por Forbes Argentina, durante los primeros siete meses de 2026 ingresaron al país tractores por unos 139 millones de dólares y los importados alcanzaron el 28,4% de las unidades vendidas durante el primer semestre, frente al 16,3% del mismo período de 2025. China aumentó particularmente su participación dentro de las importaciones: en los tractores de 18 a 37 kW pasó del 37% en 2023 al 72% este año y en los de 75 a 130 kW, del 29% al 66%. El fenómeno ocurre mientras el mercado se achica: entre enero y junio se vendieron 2.404 tractores, 26,6% menos que un año antes.

Forbes Argentina identifica entre los protagonistas a Chery, Zoomlion y Lovol. La principal ventaja inicial es el precio: la oferta china incluye equipos de distintas potencias que en algunos casos cuestan considerablemente menos que alternativas tradicionales. Pero las compañías buscan superar uno de los principales obstáculos que históricamente encontraron las nuevas marcas: disponer de repuestos, servicio técnico y una red estable de concesionarios. Lovol, por ejemplo, opera a través de TBDL, que ya posee más de 55 concesionarios oficiales en 15 provincias; Zoomlion proyecta avanzar hacia el ensamblado de tractores en Argentina y posteriormente incorporar otros equipos agrícolas. La presencia china también quedó expuesta en Expoagro 2026, donde participaron por primera vez siete empresas de ese país, algunas dedicadas a tractores y otras a componentes, repuestos, plásticos y otros insumos.

El proceso empieza además a generar asociaciones productivas con empresas argentinas. Forbes destaca el caso de Bull Tractores, proyecto del Grupo Terranova —integrado por empresarios de Grupo GR, Indecar y Mandrile & Aguirre— que combina desarrollo y dirección técnica argentina con fabricación en China y ensamblado final en el país. La gama abarca tractores de 50 a 300 HP y su stock inicial se agotó, según informó la propia compañía. El esquema plantea una modalidad diferente de inserción china: aprovechar la escala y los costos industriales de China, pero mantener en Argentina parte del desarrollo, adaptación, ensamblado, comercialización y posventa.

La competencia ya produce efectos sobre el resto de la industria. La Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA) advierte que el ingreso de tractores chinos también presiona a la baja el valor de los equipos usados de marcas tradicionales, mientras que la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores (AFAT) estima que unas 3.000 máquinas importadas por año —principalmente asiáticas— ni siquiera aparecen en las estadísticas de patentamientos. El interrogante que plantea Forbes Argentina es, por lo tanto, cuánto mercado podrán conquistar las marcas chinas. La respuesta dependerá no solamente del precio de compra, sino de si consiguen consolidar en Argentina redes de repuestos, financiación, servicio técnico y concesionarios y, en algunos casos, avanzar desde la importación hacia formas de integración con la industria local.

Categorías: Economía

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