Jorge Malena: Estados Unidos busca condicionar decisiones tecnológicas soberanas de Argentina
El especialista sostuvo que Argentina no debería elegir entre China y Estados Unidos, sino construir una política propia que preserve su autonomía, diversifique vínculos y establezca iguales exigencias para las empresas de cualquier origen.
El sinólogo Jorge Malena, director de la Especialización en Estudios sobre China en la Era Global de la UCA y del Comité de Asuntos Asiáticos del CARI, afirmó que las recientes declaraciones del embajador estadounidense Peter Lamelas muestran que la competencia entre Washington y Beijing está trasladándose al terreno de las decisiones soberanas argentinas.
En una entrevista concedida a El Economista, Malena se refirió específicamente al pedido de Lamelas de excluir a Huawei de proyectos estratégicos y consideró legítimas las preocupaciones sobre ciberseguridad e infraestructura crítica, pero sostuvo que las acusaciones contra la compañía china deberían estar respaldadas por “pruebas verificables y evaluaciones técnicas independientes”. También calificó como inaceptable que la elección de proveedores tecnológicos sea vinculada con la llegada de inversiones estadounidenses.
Malena planteó que Argentina debería responder a la competencia entre las dos potencias fortaleciendo su autonomía regulatoria, mediante normas sobre acceso, almacenamiento y transmisión de datos, auditorías, diversificación de proveedores y mecanismos de supervisión aplicables por igual a compañías chinas, estadounidenses o de cualquier otro país. En ese sentido, señaló que no se conoce una exigencia pública equivalente de Beijing para que Argentina excluya empresas estadounidenses. Frente a las presiones externas, propuso una estrategia de “diversificación inteligente”: cooperar con ambas potencias, evitar dependencias excesivas y conservar la capacidad de decidir cada proyecto según criterios argentinos.
Respecto de la relación bilateral, el especialista consideró que el gobierno de Javier Milei pasó de una posición inicialmente ideologizada hacia China a una gestión más pragmática, reflejada en la continuidad del comercio y las inversiones en minería, energía e infraestructura y en la renovación del swap de monedas. Sin embargo, observó que todavía no existe una política integral hacia China que determine prioridades, sectores sensibles y mecanismos de coordinación. Para Malena, el vínculo debería convertirse en una política de Estado, independiente del signo político del gobierno, orientada al desarrollo argentino, la estabilidad macroeconómica y la autonomía de decisión. Una eventual visita presidencial a Beijing, agregó, sería útil si estuviera acompañada por una agenda concreta de comercio, inversiones, financiamiento, infraestructura y acceso al mercado chino.
Malena situó estas decisiones en una competencia estratégica prolongada entre China y Estados Unidos, particularmente intensa en inteligencia artificial, semiconductores, telecomunicaciones, minerales críticos y cadenas de suministro. Para Argentina, sostuvo, el nuevo Plan Quinquenal chino abre oportunidades en alimentos, energía, cobre, litio, servicios, cooperación científica y tecnologías verdes, aunque también supone una mayor competencia de las manufacturas chinas. Su propuesta es combinar el acceso al mercado chino con mayor valor agregado, transferencia tecnológica y diversificación exportadora, mientras se mantienen relaciones con Washington: “La Argentina no necesita elegir entre ambas potencias”, afirmó.

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