Xulio Ríos reclama rigor y “modestia intelectual” ante el creciente interés por la sinología
El especialistae en Estudios Chinos advierte que las redes sociales favorecen explicaciones rápidas y contundentes sobre una realidad que exige conocimiento acumulativo, contexto y disposición a reconocer aquello que todavía no se sabe.
El sinólogo Xulio Ríos reflexiona sobre los riesgos que plantea la creciente exposición pública de los especialistas en China en “La modestia, las redes sociales y los estudios chinos”, artículo de su autoría publicado el 25 de agosto en su blog personal.
Ríos parte de la importancia que tradicionalmente ha tenido la modestia en la cultura china para trasladar ese valor al terreno intelectual: en una época dominada por la economía de la atención, investigadores y especialistas están sometidos a una presión creciente para hacerse visibles, intervenir permanentemente y ofrecer respuestas inmediatas.
La contradicción resulta especialmente significativa en los estudios chinos, sostiene Ríos, porque comprender China requiere “paciencia, aprendizaje acumulativo, conocimiento histórico, sensibilidad lingüística y capacidad para convivir con la ambigüedad”, mientras las redes sociales recompensan la inmediatez, la simplificación y las afirmaciones categóricas. El problema adquiere mayor dimensión a medida que China ocupa un lugar central en la economía, la tecnología, la transición energética, las relaciones con América Latina y las transformaciones del orden mundial: cuanto mayor es la demanda social de explicaciones sobre el país, argumenta, mayor debería ser la exigencia de rigor de quienes lo estudian.
Ríos no propone abandonar las redes sociales, cuyo valor para democratizar el acceso a la información y conectar directamente a especialistas con públicos amplios reconoce expresamente. Advierte, en cambio, contra la confusión entre “comunicación con conocimiento, visibilidad con autoridad o popularidad con competencia”. Frente a esa dinámica reivindica también los libros, artículos extensos, revistas especializadas, entrevistas y ensayos académicos, formatos que permiten documentar, contextualizar, introducir matices, reconocer incertidumbres y rectificar.
El autor concluye proponiendo una “modestia intelectual” para los estudios sobre China: reconocer los límites del propio conocimiento, admitir que las categorías utilizadas para interpretar el país pueden resultar insuficientes y evitar convertir su complejidad en una simple confirmación de posiciones previamente asumidas. Para Ríos, el desafío consiste en participar del debate público sin subordinar la investigación a sus exigencias: “divulgar sin banalizar”, utilizar las redes sin someterse a su lógica y explicar antes que limitarse a reaccionar u opinar.

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