Gabriel Merino: Estados Unidos presiona contra Huawei porque tiene dificultades para competir con China

26 agosto, 2026

El investigador del CONICET interpreta la presión estadounidense sobre la cooperativa neuquina CALF como parte de una estrategia más amplia de Washington para limitar la presencia tecnológica china y preservar su influencia sobre América Latina.

El politólogo Gabriel Merino, investigador del CONICET y del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata, analizó en una entrevista con MDZ la presión de Estados Unidos para que la Cooperativa CALF de Neuquén abandone tecnología de Huawei.

Para Merino, el episodio excede ampliamente a la cooperativa: “Estados Unidos está cada vez más complicado para competir en tecnología de punta con China, en precio y en calidad”. A su juicio, Washington intenta compensar esa pérdida de competitividad mediante presión política y diplomática y busca “blindar” América Latina en un escenario de ascenso chino y creciente multipolaridad. El investigador señaló que esa política no afecta solamente a CALF: mencionó los vínculos de Huawei con Personal, del Grupo Clarín, y otros sectores estratégicos como infraestructura, ferrocarriles y energía nuclear.

Merino considera que la ofensiva tecnológica iniciada por Estados Unidos contra China durante el primer gobierno de Donald Trump, y dirigida especialmente contra Huawei, no consiguió frenar el desarrollo tecnológico chino y terminó incentivando capacidades propias de China. Para el investigador, el interés estadounidense en las tecnologías de información y comunicación no es únicamente comercial: involucra cuestiones estratégicas y de inteligencia. Añadió que Washington no busca solamente excluir a China de sectores considerados sensibles, sino también limitar márgenes de autonomía regional; puso como ejemplo las objeciones estadounidenses al sistema brasileño de pagos PIX. En su interpretación, esto forma parte de un proceso más amplio en el cual Estados Unidos continúa siendo una potencia dominante, pero “ya no hegemónica”, mientras el centro productivo mundial se desplaza hacia Asia-Pacífico.

El investigador rechaza, sin embargo, describir esta transformación simplemente como el reemplazo de una hegemonía estadounidense por una hegemonía china. Sostiene que el mundo atraviesa una transición hacia una configuración relativamente multipolar, en la que China ocupa una posición central junto con otros actores emergentes. Según Merino, Beijing considera favorable esa multipolaridad y, a diferencia de las potencias occidentales históricas, no procura imponer a otros países su sistema político o económico. También vincula el ascenso chino con el creciente protagonismo del Sur Global y los BRICS, y con iniciativas orientadas a reformar la gobernanza internacional.

Merino propone por ello hablar de una “guerra mundial híbrida” y no de una nueva Guerra Fría. A diferencia del enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética, explica, actualmente no existen dos bloques económicos separados: China se encuentra profundamente integrada a la economía mundial y mantiene importantes relaciones comerciales incluso con Estados Unidos mientras ambos países compiten simultáneamente en tecnología, comercio, información y poder geopolítico. Desde esta perspectiva, el conflicto alrededor de Huawei en Neuquén constituye una expresión local de una disputa mundial mucho mayor, en la que América Latina aparece como uno de los espacios donde Washington procura conservar capacidad de predominio frente al avance económico y tecnológico chino.

Categorías: Política

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