Fujian: Un puente de libros entre las montañas, el mar y América Latina
Desde las montañas de Fujian hasta las costas de América Latina, los libros pueden tender puentes entre sociedades distantes. Paula Pampin, directora de Ediciones Corregidor, relata su viaje a una provincia marcada por el mar, la emigración y una poderosa cultura editorial.
Por Paula Pampin*. Mi más reciente visita a China comenzó con un hito que marca mi carrera profesional y valida una misión de casi una década: la construcción de puentes culturales directos entre China y el mundo latinoamericano. Tuve el inmenso honor de ser invitada a Beijing para recibir el 19º Premio Especial del Libro de China (Special Book Award of China), una distinción otorgada por el gobierno chino a extranjeros que han contribuido significativamente a la difusión de su cultura a través de las letras.
La ceremonia de premiación tuvo lugar en el marco de la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Beijing (BIBF). Esta invitación incluía la posibilidad que me permitiría ir desde una mirada nacional respecto de China, a una mirada local: viajar a la provincia de Fujian.
Invitada por el Straits Publishing & Distribution Group, junto con el China National Publications Import & Export Group y la Oficina de Asuntos Exteriores de Fujian, mi visita a esta región costera fue el complemento perfecto para mi experiencia.
Cuando recibí esta noticia, dos cosas vinieron a mi mente. Primero la diversidad cultural y geográfica que atraviesa la inmensa superficie de China. Desde Argentina, se suele pensar al país con una identidad única. Sin embargo, aun existiendo esa unidad en la identidad, si acercamos nuestra mirada, nos encontramos con paisajes, pueblos, etnias y dialectos absolutamente distintos que conviven en todo el país, diseminados en las distintas provincias y regiones.

Lo segundo que apareció en mis pensamientos es que hablábamos de Fujian, la provincia que aporta el mayor número de migrantes chinos a nuestro país. Con el cambio de siglo y al ritmo de la recuperación económica argentina, cada vez más ciudadanos chinos encontraron en el país un lugar donde echar raíces. Muchos llegaron de la mano del comercio, contribuyendo a tejer una comunidad que hoy forma parte del paisaje cotidiano. Este hecho resonó en mí y generó una curiosidad adicional acerca de la provincia que había escuchado hablar tanto.
Podemos encontrar razones de la cultura migratoria de Fujian. Existe un dicho popular local que dice: “ocho partes de montañas, una parte de agua y una parte de tierra de cultivo”. Esta realidad convirtió a la región en un lugar protegido y pacífico en épocas tumultuosas, pero también obligó a muchas generaciones de residentes a mirar hacia el mar haciendo que la geografía actúe como destino y motor cultural. Fujian se convirtió entonces en una cuna de emigrantes que llevaron la lengua y las tradiciones chinas fuera de su país.
Esta vocación de apertura hacia el mundo, y en importante proporción a la Argentina, es lo que hoy resuena con nuestra misión en Corregidor: construir puentes que atraviesan océanos para fomentar un conocimiento directo y no mediado. Como arquitecta de grado, pero editora de vocación, sé que para construir, lo primero que necesitamos son cimientos sólidos. Este intercambio me dio la oportunidad de hacerlo.
Bajo el lema de “El encanto literario de Fujian, China en los ojos de Sinólogos”, junto con el intercambio de editores internacionales, iniciamos la visita por Fuzhou, la capital provincial.
Participé allí de un enriquecedor programa que nos permitió compartir con una comitiva de editores internacionales de la India, Rumania, Bangladesh y España, junto a un grupo de editores locales dispuestos a presentarnos todas sus producciones, varios días de intercambios personales y conocimientos de nuestros caminos editoriales.
Una vez más, China dejó en evidencia su capacidad de asombro. La solidez de su industria editorial, altamente desarrollada, con un ecosistema editorial de vanguardia, se traduce en publicaciones que funcionan como un espejo de la cultura, las tradiciones y la identidad de su territorio

Desde la política, la historia, la ciencia y la tecnología, pero también la literatura para adultos y para niños, la caligrafía y el tallado de sellos que buscan preservar el “alma artística” de la provincia, un patrimonio que en Fujian vive tanto en los libros como en el paisaje, sus publicaciones atraviesan todas las temáticas. Todo esto no hace más que confirmar nuestra teoría que nos llevó a trabajar con China: necesitamos leer a China desde China, sin los filtros occidentales.
Como editora que defiende desde Latinoamérica la bibliodiversidad, ver este nivel de especialización refuerza mi convicción de que el intercambio de derechos debe ser un “viaje de ida y vuelta”.
Queda la expectativa de que las conversaciones y los lazos forjados en ese encuentro florezcan en proyectos y cooperaciones futuras.
El viaje nos llevó luego a Quanzhou, ciudad más poblada de la provincia, donde seguimos profundizando en la cultura de la región en que la historia vive en el paisaje.
Bajo el calor y la humedad característica de esta zona durante el verano, recorrimos ambas ciudades conociendo no solo sus museos y librerías, sino también el ambiente local tan rico y vivo tanto de día como de noche, con una cocina exquisita centrada en platos de mar, y una arquitectura respetuosa de las tradiciones conviviendo con zonas de edificaciones súper modernas.
No menos impresionantes fueron los Museos de Administración Naval de ambas ciudades que albergan la historia de una provincia que encontró muchas veces una salida en el mar. Pero también allí pudimos ver todo lo hecho como símbolo de los primeros esfuerzos de modernización e industrialización china. Para una argentina, ver como desde el siglo XIX China ya buscaba su propio camino tecnológico, nos recuerda que la identidad se forja en la lucha y la búsqueda de un destino compartido.
Por otro lado, pudimos observar, como sucede también en otras ciudades chinas, que las librerías han devenido en centros de encuentro. Dejaron de ser solo un lugar de venta de libros, y se han convertido en centros culturales vibrantes que celebran la lectura y la creatividad con espacios lúdicos, otros de exhibición artística y amplios lugares que fomentan el acercamiento entre pares. Son el reflejo de una sociedad donde los paisajes complementan una rica cultura literaria que sigue dando forma a la vida cotidiana.
Desde Ediciones Corregidor, y con el impulso renovado tras recibir el Special Book Award of China, seguiremos trabajando con “paciencia china” y una visión a largo plazo para que las voces de Fujian y de toda China resuenen con fuerza en América Latina. Pero también seguimos insistiendo en que las voces tan ricas de nuestra región puedan ser leídas en China. Sabemos que no es un camino fácil ya que no podemos comparar las posibilidades que nos brinda cada país para esto, pero seguimos con convicción en él, con paciencia, perseverancia y visión a largo plazo tal como aprendemos de la sabiduría china. Nos guardamos todas esas cualidades para que con los libros nuestras civilizaciones puedan resonar una en la otra.
El jazmín es el símbolo oficial de Fuzhou, allí se cultiva desde hace más de 2000 años. La calurosa recepción que tuvimos de la comitiva en el aeropuerto tuvo un detalle significativo para mí. Lo primero que hicieron fue colgar en nuestros cuellos collares de jazmines entrelazados con cintas. Me traje ese aroma conmigo, el jazmín era también la flor preferida de mi madre. Sé ahora que allí también hay una parte de ella. A pesar de los 20.000 kilómetros que nos separan, hay aromas y afectos que son universales.
* Directora de Ediciones Corregidor (Argentina), y responsable del Proyecto de Vinculación y Cooperación con China de la editorial. Es además Arquitecta de la UBA y Maestranda de la carrera de Políticas de Vinculación con China de la UNPaz.


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