¿Empobrece o es win-win?
A medida que China continúa conquistando mercados mundiales en el sector manufacturero y sus superávits comerciales aumentan, cada vez se la percibe más en otros países como una nación cuyo crecimiento económico se produce a expensas del resto del mundo. En cambio, China siempre habla de “win-win” (ganar-ganar, o ganancia compartida). El economista Dani Rodrik analiza el tema.
En Project Syndcate, Rodrik (de la Universidad de Harvard) escribe que las políticas industriales y el modelo de crecimiento de China en general, según se quejan los críticos, son “un modelo de empobrecimiento del vecino”.
Pero eso, argumenta, podría haber ocurrido en el pasado, en otro momento y con otra estructura de la economía mundial.
“La gran diferencia radica en que ya no vivimos en un mundo de demanda agregada deficiente. Las tasas de desempleo son del 4,2% y el 6,3% en Estados Unidos y Alemania, respectivamente, en comparación con el 25% y el 30% en el punto álgido de la Gran Depresión. Impulsar la demanda agregada y el empleo no es una prioridad política en ninguna de las principales economías del mundo.
“Cuando las economías operan casi a plena capacidad, no está claro que los déficits comerciales deban ser motivo de preocupación. Al fin y al cabo, representan una transferencia de poder adquisitivo desde países con superávit (China), lo que puede conducir a un mayor consumo o, mejor aún, a una mayor inversión. Siguiendo esta lógica, los superávits de China bien podrían denominarse ‘enriquecimiento del vecino’.”

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