El impacto en el comercio bonaerense del boom de los bazares chinos
El crecimiento de grandes comercios abastecidos con productos importados desde China genera preocupación entre comerciantes del Conurbano y fue vinculado por el gobierno bonaerense con la política de apertura comercial de la administración de Javier Milei.
El ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica bonaerense, Augusto Costa, señaló a Diario La Primera que la expansión de los grandes bazares que comercializan productos chinos debe analizarse en el contexto de la política económica nacional, que facilita la importación y comercialización de bienes extranjeros.
El fenómeno se produce mientras el consumo interno permanece debilitado y numerosos comercios pequeños y medianos afrontan mayores costos. Según el análisis, la diferencia no radica en la nacionalidad de los propietarios ni supone necesariamente irregularidades: el factor determinante es la capacidad de grandes cadenas importadoras para comprar directamente en China a gran escala, reducir costos unitarios y abastecer numerosos establecimientos.
Esa estructura coloca a ferreterías, jugueterías, casas de decoración y otros comercios familiares ante una competencia que el artículo define como legal pero económicamente asimétrica, debido a que esos negocios dependen de fabricantes, mayoristas y distribuidores argentinos y carecen del volumen financiero y logístico de los grandes importadores.
A ello se suma el crecimiento de las plataformas internacionales de comercio electrónico, que permiten que productos fabricados en el exterior lleguen directamente al consumidor argentino. Costa señaló que la Provincia puede implementar programas de asistencia, financiamiento o instrumentos tributarios, pero carece de competencias sobre aranceles, aduanas y política de comercio exterior, que corresponden al Gobierno nacional.
La cuestión plantea además una particularidad en la relación económica con China: mientras el gobierno de Milei mantiene un discurso político crítico del sistema chino, su política de apertura comercial genera condiciones favorables para el ingreso de manufacturas procedentes de ese país.
El artículo advierte que el fenómeno no permite atribuir a las importaciones todos los problemas del comercio bonaerense —también inciden la caída del consumo, los alquileres, los costos financieros, el comercio electrónico y los nuevos hábitos de compra—, pero considera que la mayor competencia externa llega en un momento de especial fragilidad para las PyMEs y comercios del Conurbano.

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