Gerardo Ferreyra: la ofensiva contra la obra pública busca desplazar a China de Argentina y de América Latina
El expresidente de Electroingeniería, Gerardo Ferreyra, afirmó que el desmantelamiento de la obra pública en Argentina responde a una estrategia geopolítica destinada a debilitar la capacidad de desarrollo del país y a desplazar a China de América Latina.
En una entrevista, sostuvo que el gobierno de Javier Milei ejecuta en Argentina una política alineada con los objetivos de Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump.
Según informó Página/12, Ferreyra sostuvo que “cada vez que el imperialismo quiso dominar la infraestructura de un país, siempre eligió como blanco la obra pública”. A partir de esa premisa, argumentó que la paralización de las inversiones estatales, la desarticulación de organismos públicos y la interrupción de grandes proyectos de infraestructura no constituyen únicamente una decisión de política económica, sino parte de una estrategia internacional para impedir que países como Argentina desarrollen autonomía productiva y tecnológica. En ese marco, interpretó que el gobierno de Milei acompaña la política exterior impulsada por Donald Trump para reducir la presencia económica y estratégica de China tanto en Argentina como en el resto de América Latina.
Durante la entrevista, Ferreyra vinculó esa disputa con el avance de la cooperación entre China y los países latinoamericanos en materia de energía, transporte, obras viales, infraestructura ferroviaria y financiamiento para el desarrollo. A su juicio, la infraestructura constituye uno de los principales escenarios de competencia entre las grandes potencias porque define la capacidad de crecimiento económico de largo plazo. En ese contexto, sostuvo que los proyectos realizados o proyectados con participación china han sido objeto de cuestionamientos políticos, judiciales y mediáticos precisamente porque representan una alternativa al predominio histórico de Estados Unidos en la región. También afirmó haber sido víctima de procesos de lawfare dirigidos contra empresarios vinculados con la obra pública y consideró que esos mecanismos buscaron desacreditar tanto a las empresas nacionales como a los proyectos estratégicos impulsados durante los gobiernos kirchneristas. Ferreyra defendió la obra pública como un instrumento indispensable para la industrialización y el desarrollo soberano, y rechazó la idea de que deba evaluarse únicamente por su rentabilidad inmediata. Señaló que las grandes potencias construyeron su poder económico mediante fuertes inversiones estatales en infraestructura y sostuvo que abandonar esa política implica resignar capacidades productivas y aumentar la dependencia externa. Desde esa perspectiva, interpretó que el enfrentamiento con empresas como Electroingeniería forma parte de una disputa más amplia por el modelo de desarrollo argentino y por el lugar que el país ocupará en un escenario internacional marcado por la competencia entre Estados Unidos y China.

PUBLICAR COMENTARIOS