CARI: miradas sobre el “enigma sucesorio” de Xi y otras cuestiones chinas
El Grupo de Trabajo China del think tank organizó su primer seminario del año, en el cual se presentaron ponencias sobre el Congreso 2027 del PCCh, la política exterior de Beijing y sus relaciones con el gobierno argentino.
La vicepresidenta del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, Carola Ramón Berjano, trazó un panorama desde el orden de posguerra hacia lo que llamó la “globalización con características occidentales”, hasta un nuevo orden donde China aboga por un nuevo multilateralismo e iniciativas como la de la Franja y la Ruta y otras sobre gobernanza y seguridad globales “que no difieren demasiado de la Carta de la ONU”. Y respecto del vínculo con Argentina, volvió a señalar la “ausencia de una estrategia para abordar a China. Si hace 20 años nos preguntábamos cómo aprovechar ese vínculo, ahora seguimos sin una línea clara de largo plazo estratégico y con autonomía en un contexto de rivalidad entre potencias”. Asimismo, abogó por una “unidad” gubernamental que coordine las acciones argentinas para con China.
El director del Comité de Asuntos Asiáticos, Jorge Malena, abordó por su parte el actual sistema político chino en el marco del postdengismo, es decir cómo fue estructurándose el poder tras las reformas de Deng Xiaoping no solo en lo económico, sino en una dirección partidaria de liderazgo colectivo y consenso entre las facciones. “El Congreso del Partido Comunista de China de octubre/noviembre de 2027 nos dirá cómo se decide el llamado ‘enigma sucesorio’” de Xi Jinping, dijo. Es que, explicó, el actual líder modificó varios aspectos del poder (edad jubilatoria, posibilidad de reelección indefinida, desarticulación de facciones internas, entre otras) con la idea de que “para salvar a China había que salvar al Partido”. Ello implicó, dijo, una lógica “más centralizada del poder, más personalista, y “sin sucesor designado”, como había sido durante los secretarios generales y presidentes de la RPCh inmediatamente anteriores a Xi, donde el número 2 asumía el cargo una vez terminado el ciclo del precedente. “Esto ha traído ventajas de estabilidad, pero también costos económicos y políticos”, sostuvo, para concluir que el Congreso partidario posiblemente confirme la continuidad de Xi –al que definió como un “corrector del reformismo dengista” con el restablecimiento de un “partido leninista-centralista-personalista- sin sucesor designado”.

Finalmente, otro miembro del GT China y coordinador del grupo Australasia, Patricio Giusto, abordó la política exterior china a través de las relaciones especiales que el país asiático mantiene con Rusia, EE.UU. y Corea del Norte. “Hoy Xi Jinping se ha puesto en el centro de la diplomacia global. Pese a cuestiones como las de Venezuela o Medio Oriente, China mantiene sus lineamientos anteriores, aunque es más duro en su retórica antitrumpista”, dijo.
Añadió que Beijing “se involucra diplomáticamente mucho más, pero sigue privilegiando la estabilidad”.
Luego marcó las diferencias en el trato que Xi ofreció a Donald Trump y a Vladimir Putin en sus visitas a Beijing (o las que prodigó a Kim Jong-un en el –resaltó- “único viaje” que Xi hizo al exterior este año, a la capital norcoreana. Mientas con el líder de EE.UU. fue cordial y se restableció el diálogo tras la guerra comercial y otros cortocircuitos, “no se firmó ningún acuerdo”, en cambio con el líder ruso sí “se firmaron muchos convenios y se reafirmó la relación estratégico especial bilateral”. Por otro lado, destacó que si bien Xi ya no viaja tanto, sí ha recibido en Beijing a “una cantidad notable de líderes mundiales de todos los continentes”, lo que muestra la relevancia de China en el mundo actual.
El coordinador del GT China, Ernesto Fernández Taboada, y otros dos miembros del grupo, Alejandro Candioti y Diego Cagliolo moderaron el panel y realizaron las presentaciones y conclusiones.

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