¿Qué es la Iniciativa de Gobernanza Global (GGI)?
Por Jiang Shixue (*), especial para DangDai. En la XXV Reunión del Consejo de Jefes de Estado de la Organización de Cooperación de Shanghái, celebrada en Tianjin (China) el 1 de septiembre de 2025, el presidente Xi Jinping presentó la Iniciativa de Gobernanza Global (Global Governance Initiative, GGI).
El 17 de junio, la Oficina de Información del Consejo de Estado de China publicó un libro blanco titulado «Una gobernanza global más justa y equitativa: los principios, propuestas y acciones de China».
¿Qué es la GGI?
De acuerdo con el discurso del presidente Xi Jinping y con el libro blanco, la GGI se fundamenta en cinco conceptos esenciales.
1. Defender la igualdad soberana
La igualdad soberana es un principio fundamental consagrado en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas, que rige las relaciones entre los Estados. Aunque los países difieren en tamaño, poder y nivel de desarrollo, todos son miembros iguales de la comunidad internacional. Por lo tanto, la soberanía de cada nación debe ser respetada.
Para defender la igualdad soberana, todos los países deben participar en consultas en igualdad de condiciones, con espíritu de respeto mutuo, y gestionar adecuadamente sus diferencias. En particular, las grandes potencias deben actuar con responsabilidad y promover una cooperación de beneficio mutuo, en lugar de buscar la hegemonía o recurrir a la intimidación.
Apartarse del principio de igualdad soberana reduciría las relaciones internacionales a un juego de suma cero basado en la política de poder y sumiría al mundo en una inestabilidad permanente. Actuar contra la tendencia de la historia buscando la hegemonía y la intimidación está condenado al fracaso.
2. Respetar el Estado de derecho
El Estado de derecho en las relaciones internacionales constituye la garantía fundamental de la gobernanza global. Solo un sistema de gobernanza global basado en el derecho puede proporcionar a todos los países un entorno justo y equitativo para el desarrollo, garantizar el equilibrio entre derechos y obligaciones y promover la evolución del orden internacional hacia una mayor justicia y equidad.
La Carta de las Naciones Unidas establece claramente principios como el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, la promoción de la cooperación internacional, la solución pacífica de las controversias internacionales y la abstención de la amenaza o del uso de la fuerza en las relaciones internacionales. Estos principios reflejan las normas fundamentales de las relaciones internacionales y constituyen uno de los pilares esenciales del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial.
Por ello, para impulsar la gobernanza global es indispensable salvaguardar el Estado de derecho en las relaciones internacionales, respetando los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Una vez más, las grandes potencias desempeñan un papel decisivo en este ámbito. En particular, deben dar ejemplo respetando las normas y el derecho internacional, evitando situar sus propios intereses por encima del derecho internacional o imponer sus normas internas a otros países.
3. Promover el multilateralismo
El multilateralismo nació al servicio de la paz y el desarrollo. Ningún país puede desarrollarse al margen del sistema de gobernanza global, ni garantizar su futuro dando la espalda a la cooperación internacional. Por ello, el multilateralismo no es una opción, sino el único camino inevitable hacia la paz y el desarrollo mundiales.
La esencia del multilateralismo radica en que los asuntos internacionales deben abordarse mediante el diálogo, la consulta y la cooperación sobre la base de beneficios compartidos.
En este sentido, las Naciones Unidas constituyen la plataforma más importante para practicar el multilateralismo y hacer frente al unilateralismo. Asimismo, es necesario aprovechar el papel constructivo de los diversos mecanismos multilaterales mundiales y regionales, movilizando los recursos y las capacidades de los gobiernos, las organizaciones internacionales, las organizaciones no gubernamentales y otros actores, con el fin de hacer que la gobernanza global sea más coordinada y eficaz.
4. Situar a las personas en el centro
El bienestar de los pueblos constituye una preocupación central de la gobernanza global. Los ciudadanos de todos los países son participantes esenciales y beneficiarios directos de este proceso. Solo sirviendo al interés público, fortaleciendo la confianza de la población y respondiendo a sus expectativas podrá el sistema de gobernanza global obtener un amplio respaldo y funcionar eficazmente.
Situar a las personas en el centro también implica prestar gran atención a los medios de vida, la dignidad humana y la prosperidad compartida. Asimismo, significa reducir la brecha entre el Norte Global y el Sur Global.
Por ello, el desarrollo debe volver a ocupar un lugar central en la agenda internacional, deben movilizarse los recursos mundiales destinados al desarrollo y acelerarse la implementación de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible.
5. Promover una acción orientada a los resultados
La eficacia de la gobernanza global depende, en última instancia, de que las aspiraciones puedan traducirse en acciones concretas. Dado que ningún país puede alcanzar este objetivo por sí solo, se requieren con urgencia acciones conjuntas y responsabilidades compartidas entre todas las partes interesadas.
Solo mediante la coordinación de las diferentes estrategias y la concentración de recursos podrá generarse la sinergia necesaria para impulsar la gobernanza global.
Los países desarrollados deben cumplir de buena fe sus obligaciones internacionales, honrar sus compromisos en materia de ayuda al desarrollo y financiación climática, y no eludir sus responsabilidades internacionales bajo ningún pretexto.
Los países en desarrollo, por su parte, deben fortalecerse mediante la unidad, mejorar los mecanismos de cooperación Sur-Sur e imprimir un impulso duradero al perfeccionamiento de la gobernanza global. En otras palabras, el Norte y el Sur deben complementar sus fortalezas y avanzar en la misma dirección.
Como gran potencia responsable, China promueve la construcción de una comunidad de futuro compartido para la humanidad y desempeña un papel de liderazgo en el impulso de la gobernanza global. Además, ha sido constantemente constructora de la paz mundial, impulsora del desarrollo global, defensora del orden internacional y proveedora de bienes públicos internacionales, contribuyendo activamente a la construcción de un sistema de gobernanza global más justo y equitativo.
China está dispuesta a trabajar de la mano con América Latina y el Caribe para implementar la GGI conforme a los principios de amplia consulta, contribución conjunta y beneficios compartidos.
Esperemos que, con la implementación de la GGI, podamos construir un futuro más brillante para el mundo.
(*) Profesor Distinguido, Centro de Estudios del Caribe, Universidad Normal de Hangzhou.

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