La historia de Shangai Express
Tomás Xu creció entre los fuegos de la rotisería que sus padres, llegados de Shanghái, tenían en el barrio porteño de La Paternal.
Allí, informa ElTreceTV, aprendió una cocina que no necesariamente se transmitía en recetas escritas, sino en gestos: la intensidad del fuego, el manejo del wok, los tiempos y ese punto difícil de poner en gramos que da el oficio. Años después, el desafío fue llevar todo eso a otra escala sin borrar el origen.
“Para mí hay algo que es intocable, y es el sabor de mi infancia”, cuenta Xu a Cucinare. “Hay recetas que hoy podemos producir en mucha más cantidad, mejorar procesos o adaptar a una operación más grande, pero cuando pruebo el plato tiene que llevarme al mismo lugar. Si deja de tener ese sabor que recuerdo de chico, para mí ya perdió parte de su identidad”, dice.

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