Exposición de Oviedo en la Universidad de Fuzhou
Eduardo Daniel Oviedo (Conicet, Universidad Nacional de Rosario) visitó la Facultad de Marxismo de la Universidad de Fuzhou, Fujian, y ofreció la conferencia “Estudio comparativo de las vías de desarrollo de China y Argentina: la interacción entre modernización, política y diplomacia”.
Fue el 9 de junio, la actividad fue presidida por el decano de la Facultad, Zhan Zhihua, y contó con la asistencia de representantes del cuerpo docente y estudiantil.
Oviedo centró su análisis en la pregunta de si la Cuarta Revolución Industrial puede brindar oportunidades de desarrollo estructural a los países del Sur Global. A partir de una hipótesis sobre el modelo de desarrollo espontáneo de Argentina, construyó un marco teórico tridimensional compuesto por desarrollo económico, sistema político (consenso) y política exterior, sosteniendo que el grado de coordinación entre estas tres dimensiones determina la capacidad de un país para alcanzar un desarrollo sostenible y un ascenso estructural de largo plazo.
Según su análisis, la clave del éxito de la modernización china reside precisamente en la articulación de estas tres dimensiones. La interacción positiva entre la modernización económica, las instituciones políticas y la política exterior demuestra las ventajas singulares de la vía china hacia la modernización y constituye un importante modelo de referencia para el desarrollo autónomo de los países del Sur Global.
Posteriormente, utilizando este marco tridimensional, examinó los desafíos del desarrollo argentino. En el plano económico, señaló que Argentina experimentó un período de prosperidad a fines del siglo XIX gracias a la exportación de productos agropecuarios, pero desde 1930 ha atravesado un proceso continuo de deterioro estructural. A su juicio, la causa fundamental radica en la prolongada disputa entre el modelo de desarrollo espontáneo y el modelo de intervención estatal. El primero, basado principalmente en el mercado y con una limitada regulación estatal, si bien favorece el crecimiento de las exportaciones, también genera desindustrialización y elevados niveles de desempleo, impidiendo una modernización estructural sostenible.
En el plano político, destacó la dificultad para alcanzar un consenso político nacional, lo que provoca que los cambios de gobierno conlleven frecuentes modificaciones de la orientación del desarrollo, debilitando la estabilidad y continuidad de las políticas públicas. Asimismo, analizó los resultados del modelo económico aplicado por el gobierno de Javier Milei desde 2023, argumentando que no constituye un proceso de modernización estructural, sino un crecimiento impulsado por los sectores productores de bienes primarios. En su opinión, el actual modelo de desarrollo espontáneo de Argentina puede favorecer el crecimiento económico, pero difícilmente permita alcanzar la modernización y la actualización industrial; por el contrario, podría profundizar la dependencia del país respecto de las fluctuaciones de los mercados externos y de los sectores basados en recursos naturales.
Además, explicó cómo la falta de consenso dentro del sistema político argentino ha contribuido a la persistente confrontación entre dos modelos de desarrollo, así como a las consecuencias derivadas de esa polarización.
Finalmente, al analizar la coyuntura actual y las perspectivas futuras, sostuvo que la Cuarta Revolución Industrial ofrece nuevas oportunidades de desarrollo para los países del Sur Global. Sin embargo, advirtió que dichas oportunidades no se traducirán automáticamente en resultados de modernización. La posibilidad de lograr una transformación industrial dependerá de que los Estados cuenten con un consenso político capaz de respaldar la absorción tecnológica, la reconversión productiva y las estrategias de desarrollo de largo plazo, así como con una política exterior adecuada a los objetivos de la modernización.

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