La guerra comercial entre Estados Unidos y China impulsó más de la mitad del crecimiento exportador de México

13 junio, 2026

Un estudio citado por la Reserva Federal de Estados Unidos concluye que el proceso de relocalización de cadenas productivas derivado de los aranceles aplicados a China explicó el 53 % del crecimiento de las exportaciones mexicanas hacia el mercado estadounidense, consolidando a México como uno de los principales beneficiarios del reordenamiento comercial global.

La imposición de aranceles por parte de Estados Unidos a productos chinos durante los últimos años generó un importante desplazamiento de cadenas de suministro hacia México. Según un análisis difundido por China-Las Américas y basado en una investigación de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), el 53 % del crecimiento de las exportaciones mexicanas hacia el mercado estadounidense puede atribuirse directamente a la sustitución de importaciones procedentes de China.

El estudio sostiene que numerosas empresas trasladaron parte de sus procesos productivos a México para mantener el acceso preferencial al mercado estadounidense y evitar los costos derivados de la disputa comercial entre Washington y Beijing. Este fenómeno, conocido como nearshoring, fortaleció la integración manufacturera de América del Norte y contribuyó a que México se convirtiera en el principal socio comercial de Estados Unidos en varios períodos recientes.

Sin embargo, el análisis también señala que la relación económica entre México y China continúa siendo relevante. Muchas de las exportaciones mexicanas incorporan insumos, componentes y bienes intermedios provenientes de China, lo que refleja la persistente interdependencia de las cadenas globales de valor. En ese sentido, el crecimiento manufacturero mexicano no implica necesariamente una desvinculación de la economía china, sino una reorganización de los procesos productivos internacionales.

De acuerdo con China-Las Américas, los resultados del estudio muestran cómo las tensiones comerciales entre las dos mayores economías del mundo han producido efectos indirectos en América Latina. Para países de la región, incluida Argentina, el fenómeno ofrece lecciones sobre las oportunidades y desafíos asociados a la reconfiguración de las cadenas globales de suministro y a la creciente competencia por atraer inversiones industriales y tecnológicas.

Categorías: Latinoamérica

PUBLICAR COMENTARIOS