Brasil emerge como actor clave en la disputa global por las tierras raras mientras mantiene una política exterior de equilibrio

10 junio, 2026

Las vastas reservas brasileñas de tierras raras han convertido al país en un nuevo foco de inversiones internacionales y en un escenario relevante de la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China. Sin embargo, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva insiste en mantener una política abierta a todos los socios y rechaza alineamientos excluyentes.

Brasil, que posee las segundas mayores reservas de tierras raras del mundo después de China, se ha convertido en uno de los principales destinos de inversión para empresas mineras occidentales interesadas en desarrollar fuentes alternativas de suministro de minerales estratégicos.

Según un análisis publicado por Guancha.cn basado en información de The Wall Street Journal, compañías de Australia, Canadá, Estados Unidos y Europa están impulsando proyectos destinados a extraer y procesar minerales esenciales para la fabricación de vehículos eléctricos, turbinas eólicas, componentes electrónicos y sistemas de defensa.

El artículo señala que el interés occidental se concentra no solo en la extracción, sino también en el desarrollo de capacidades industriales de procesamiento, un segmento de la cadena de valor donde China mantiene una posición dominante. Aunque posee alrededor de la mitad de las reservas mundiales de tierras raras, China concentra más del 90 % de la capacidad global de procesamiento y producción de imanes permanentes, un liderazgo construido durante décadas mediante inversiones tecnológicas e industriales. Para numerosos analistas, el verdadero desafío para Occidente no es acceder a los recursos minerales, sino desarrollar una cadena industrial capaz de competir con la infraestructura existente en China.

Frente a la creciente rivalidad geoeconómica, Brasil ha optado por una estrategia de autonomía. El ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, reiteró que el país está dispuesto a recibir inversiones de cualquier origen siempre que respeten la soberanía nacional. En la misma línea, el presidente Lula afirmó que Brasil no favorecerá a ningún país en particular y que su objetivo es desarrollar una industria nacional de tierras raras con mayor valor agregado, evitando limitarse a exportar materias primas. El gobierno brasileño también ha dejado en claro que las futuras inversiones deberán contribuir al procesamiento local de los minerales.

La publicación destaca que China continúa ampliando su presencia económica en Brasil mediante inversiones en minería, manufactura, infraestructura y movilidad eléctrica. Empresas como BYD forman parte de una relación bilateral que se ha profundizado en los últimos años, acompañada por frecuentes intercambios de alto nivel entre ambos gobiernos. Para Guancha.cn, la decisión de Brasil de mantener una política abierta tanto hacia China como hacia Occidente refleja la creciente importancia de los países del Sur Global en la configuración de las cadenas industriales estratégicas del siglo XXI.

Categorías: Latinoamérica

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