El “enigma sucesorio” en el PCCh

6 junio, 2026

El XXI Congreso del Partido Comunista de China, convocado para 2027, será un “punto de inflexión” decisivo en la política de la elite dirigencial.

Un artículo de Jorge Malena en el CARI, donde dirige el Comité de Asuntos Asiáticos, dice que desde la muerte de Mao Zedong en 1976, China “desarrolló un modelo de gobernanza autoritaria crecientemente institucionalizado, en el cual la sucesión política dejó de depender exclusivamente del carisma personal o de luchas entre facciones para apoyarse, gradualmente, en liderazgos colectivos, renovación generacional, límites de edad y reglas informales”.

Ese proceso, “consolidado bajo Deng Xiaoping y continuado con matices durante las administraciones de Jiang Zemin y Hu Jintao, buscó reducir la incertidumbre política en la cúspide del sistema y evitar tanto el personalismo extremo como las convulsiones de la era maoísta”.

Pero “la llegada de Xi Jinping al poder en el XVIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCCh), en noviembre de 2012, inauguró una nueva etapa. En poco más de una década, Xi desmanteló buena parte de los arreglos informales que habían regulado el proceso de sucesión del liderazgo en la era post-Mao y reconfiguró la política de élites alrededor de una lógica marcadamente centralizadora. La eliminación de límites presidenciales en 2018, la ausencia deliberada de un sucesor designado, la concentración de cargos estratégicos en su persona y la subordinación del aparato partidario a su liderazgo dieron lugar a un nuevo paradigma político caracterizado por la primacía del líder sobre la institución, sin que ello implique el desplazamiento del Partido como eje rector del sistema. En ese contexto, el XXI Congreso Nacional del PCCh, previsto para el año 2027, aparece como un punto de inflexión decisivo”.

Categorías: China

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