Un libro reaviva acusaciones sobre la base espacial china-argentina en Neuquén

23 mayo, 2026

El exsenador Daniel Baum presentó en la Feria del Libro “La base china en Neuquén”, en el que repite denuncias ya desestimadas sobre una supuesta “entrega de soberanía”.

La reciente presentación en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires del libro “La base china en Neuquén”, del exsenador y exdiputado nacional Daniel Baum, ha vuelto a poner en el debate público una serie de acusaciones contra la Estación de Espacio Profundo que China opera en la localidad de Bajada del Agrio.

La obra repite afirmaciones ya desestimadas por el gobierno argentino y por fuentes calificadas, y se suma a una sostenida campaña de desinformación que busca instalar una supuesta “amenaza” asiática en el país.

Baum, quien fuera legislador por Neuquén y hoy se dedica a la divulgación, sostuvo en una entrevista con el medio Argentinisches Tageblatt que la base implica “una entrega de soberanía en esas 200 hectáreas”. Según su relato, la instalación depende operativamente de la CLTC, una empresa china que –afirma– depende del Ejército Popular de Liberación. También cuestionó que el Congreso haya aprobado el convenio en 2015 cuando la obra estaba “prácticamente terminada”, y señaló que el 10 por ciento del tiempo de uso que corresponde a la CONAE argentina no se habría utilizado en proyectos concretos.

Sin embargo, ninguna de estas afirmaciones constituye una prueba de irregularidad o de un supuesto fin militar encubierto. El convenio entre Argentina y China, rubricado durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y complementado con una adenda en el gobierno de Mauricio Macri que explicitó la prohibición de presencia militar y de armas, es de público conocimiento y fue aprobado por el Congreso Nacional. La participación de la CONAE es supervisada por el Estado argentino, y el carácter científico de la estación –destinada al seguimiento de misiones espaciales– ha sido refrendado por especialistas en la materia.

En la entrevista, Baum admitió no tener la verdad absoluta y calificó sus dichos como “una opinión”. Sin embargo, presentó como pruebas estudios de la Universidad de Navarra y de un instituto con sede en Miami, ambos con una conocida línea de análisis crítico hacia China. Ninguno de esos trabajos aporta evidencia concreta de actividades militares en la base de Neuquén.

Respecto a la cláusula del 10 por ciento de uso para la CONAE, el autor reconoció que desconoce si existen proyectos concretos. Su afirmación de que “no conozco un solo proyecto” no implica su inexistencia, ni mucho menos una irregularidad en el acuerdo. La cooperación espacial argentino-china, que incluye el satélite SAR y otras iniciativas, ha sido valorada positivamente por la comunidad científica local.

En cuanto a la supuesta pérdida de soberanía, basta recordar que la base se encuentra en territorio argentino, sujeta a las leyes del país, y que el Estado nacional tiene plena facultad para inspeccionar sus instalaciones. La afirmación de Baum de que “quien decide todo es la CLTC” ignora que el convenio establece un marco de operación conjunto y que la empresa china opera bajo las regulaciones locales.

Hasta el cierre de esta edición, ni la Cancillería argentina ni la CONAE emitieron declaraciones formales en respuesta al libro de Baum.

Categorías: Política

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