Conferencia de Jorge Malena para estudiantes de la BCLU

20 mayo, 2026

Desde Buenos Aires, el sinólogo argentino Jorge Malena ofreció a la Beijing Cultura and Language University (BCLU) una presentación de su trayectoria y sus puntos de vista sobre la actualidad, oportunidades y desafíos que plantea un mayor acercamiento entre China y Argentina.

La conferencia en forma de entrevista a partir de preguntas formuladas por los alumnos, tuvo lugar en el marco del posgrado en Sinología de la BCLU y fue organizada por el profesor ecuatoriano Héctor Villagra Cepeda, docente de la universidad.

Participó también de la presentación, el miércoles 19 de mayo y ante una clase multitudinaria, el coeditor de Revista DangDai Gustavo Ng. Otros sinólogos y referentes latinoamericanos vienen participando del postgrado, entre ellos el argentino Esteban Zottele.

Jorge Malena es director del Comité de Asuntos Asiáticos (CARI) y de la Especialización en Estudios sobre China en la Era Global (UCA).

La siguiente es la entrevista a Jorge Malena:

— Al recordar su infancia, ¿hubo alguna experiencia, historia, objeto o encuentro cultural que despertara su curiosidad por China, incluso antes de saber qué era la Sinología?

— Desde muy joven, me fascinaron las civilizaciones que se desarrollaron fuera del mundo occidental, y China se destacó por su continuidad histórica y su profundidad cultural. Todavía recuerdo la admiración que me producían los libros y documentales sobre caligrafía china, filosofía antigua y la imagen de una sociedad con miles de años de historia documentada. En Argentina, durante mi infancia, la información sobre China era limitada, lo que, paradójicamente, aumentó mi curiosidad. Por eso, cuando supe que mi padre había sido nombrado para trabajar en la Embajada Argentina en Pekín, no dudé en viajar con mi familia a China.

— Al decidir especializarse en estudios chinos, ¿qué lo motivó a dedicarse a este campo y qué desafíos enfrentó como latinoamericano al ingresar a la Sinología?

— Cuando decidí especializarme en estudios chinos, hace 40 años, China aún no ocupaba el centro de la atención mundial como lo hace hoy. Mi motivación surgió de la convicción de que comprender China sería fundamental para entender el futuro de las relaciones internacionales. Como latinoamericano que se adentraba en este campo, uno de los desafíos fue la escasez de recursos académicos y apoyo institucional en aquel entonces. Había pocos programas especializados, acceso limitado a materiales en chino y escasas oportunidades de intercambio con instituciones chinas. Otro desafío fue superar los estereotipos sobre China que eran comunes en la región. Pero precisamente porque el campo aún estaba poco desarrollado, sentí que existía la oportunidad —e incluso la responsabilidad— de contribuir a la construcción de puentes de conocimiento entre China y Latinoamérica.

— ¿Podría compartir algún momento significativo, académico o personal, durante su educación superior (incluidos los estudios en China o en el extranjero) que haya influido en su comprensión del idioma, la cultura o la sociedad chinas?

— Un momento transformador durante mi formación académica fue mi experiencia estudiando en China e interactuando directamente con estudiantes y profesores chinos. Más allá de los libros de texto, vivir en China me permitió comprender la importancia del contexto para interpretar la sociedad y la cultura política chinas. Me di cuenta de que muchos marcos analíticos occidentales eran insuficientes para explicar plenamente la realidad china. Me impactó especialmente la coexistencia de profundas tradiciones históricas con una rápida modernización. Aprender el idioma también cambió mi perspectiva, ya que me abrió las puertas a conceptos y formas de pensar difíciles de traducir completamente a las lenguas occidentales. Esa experiencia me enseñó que comprender China requiere humildad intelectual y la voluntad de cuestionar las propias suposiciones.

— ¿Cómo se desarrolló tu trayectoria profesional después de graduarte? ¿Qué te llevó a dedicar tu carrera a la sinología, la investigación, la docencia o el intercambio cultural entre China y Latinoamérica?

— Después de graduarme, mi trayectoria profesional combinó gradualmente la investigación, la docencia, el trabajo institucional y el análisis público relacionados con China y los asuntos de Asia-Pacífico. Me convencí cada vez más de que Latinoamérica necesitaba especialistas capaces de explicar China más allá de narrativas simplistas, ya fueran excesivamente optimistas o excesivamente negativas. Decidí dedicarme a la sinología porque la veía no solo como una disciplina académica, sino también como una forma de diálogo intercultural. A lo largo de los años, la docencia y la participación en intercambios académicos me confirmaron que existe un enorme interés por China en nuestra región, pero también una gran necesidad de perspectivas informadas y matizadas. Esto se convirtió en una de las principales motivaciones de mi carrera.

—  A lo largo de su experiencia profesional, ¿cuál ha sido la forma más sorprendente o transformadora en que su relación con China ha evolucionado, ya sea a través de la investigación, el trabajo de campo, las colaboraciones o las conexiones personales?

— Quizás el aspecto más transformador ha sido presenciar cómo China pasó de ser percibida principalmente como un país lejano a convertirse en un actor central en el panorama económico y geopolítico de América Latina. A través de colaboraciones de investigación, conferencias e interacciones personales, también llegué a apreciar la diversidad que existe dentro de la propia China. Muchas personas fuera de China tienden a verla como un país monolítico, pero el contacto directo revela una diversidad regional, generacional e intelectual. Otra lección importante fue comprender cuántos malentendidos mutuos aún existen entre China y América Latina. Esto reforzó mi convicción de que los intercambios académicos y culturales son esenciales para construir percepciones más equilibradas y realistas en ambas partes.

— En su opinión, ¿cómo ha influido su propia experiencia cultural como latinoamericano en su manera de estudiar, interpretar y relacionarse con China, en comparación con los sinólogos de otras regiones?

— Como latinoamericano, yo creo que abordo China desde una perspectiva algo diferente a la de muchos sinólogos europeos o norteamericanos. Latinoamérica comparte con China ciertas experiencias históricas relacionadas con el desarrollo, la dependencia, la modernización y la búsqueda de autonomía internacional. Esto genera una sensibilidad particular hacia temas como la soberanía, el desarrollo económico y la cooperación Sur-Sur. Al mismo tiempo, pertenecer al Sur Global a veces nos permite interactuar con China con menos prejuicios ideológicos. Por supuesto, también tenemos nuestros propios sesgos y limitaciones, pero creo que la sinología latinoamericana puede ofrecer una perspectiva más plural y dialógica en los debates globales sobre China.

— Desde su perspectiva profesional, ¿cómo se entiende actualmente a China en su país? ¿Cuáles son las percepciones, ideas erróneas o lagunas en el conocimiento público más comunes?

— En Argentina, y en general en Latinoamérica, China es cada vez más reconocida como una potencia económica y un importante socio comercial. Sin embargo, la comprensión pública de China a menudo sigue siendo superficial. Muchas percepciones están influenciadas por la admiración hacia los logros económicos de China o por temores relacionados con la competencia geopolítica y las diferencias políticas. Una importante laguna reside en el conocimiento limitado sobre la historia, la cultura política y la diversidad social de China. A menudo, se interpreta China exclusivamente a través de categorías occidentales, lo que puede generar malentendidos. Creo que sigue existiendo una gran necesidad de un compromiso educativo y cultural más profundo que vaya más allá de los titulares y los estereotipos.

—  ¿Cómo percibe su país la gobernanza china y qué papel cree que desempeñan los sinólogos como usted para lograr una comprensión más precisa?

— En mi país, las percepciones sobre la gobernanza china suelen estar polarizadas. Algunos destacan la eficiencia y la capacidad de planificación a largo plazo del sistema político chino, mientras que otros se centran principalmente en las diferencias relativas al liberalismo político y los derechos individuales. Con frecuencia, estos debates carecen de contexto histórico y cultural. Creo que los sinólogos desempeñan un papel importante al proporcionar interpretaciones más equilibradas y basadas en evidencia. Nuestra tarea no consiste en idealizar ni criticar a China, sino en explicar cómo funcionan las instituciones chinas dentro de su propio contexto histórico y social. De este modo, podemos contribuir a promover debates públicos más informados y a reducir las narrativas simplistas.

— En el contexto de los crecientes lazos políticos, económicos y culturales entre China y América Latina, ¿qué papel cree que deberían desempeñar los sinólogos para fortalecer el diálogo y la confianza mutua entre ambas regiones?

— A medida que las relaciones entre China y América Latina se expanden, los sinólogos tienen una responsabilidad cada vez mayor como mediadores culturales e intelectuales. Podemos contribuir facilitando el diálogo, realizando investigaciones rigurosas y ayudando a los responsables políticos, las empresas y las sociedades a comprenderse mejor. La confianza mutua no se construye únicamente a través del comercio o la diplomacia; también requiere comprensión cultural e intercambio académico. En ese sentido, los sinólogos deberían actuar como constructores de puentes, capaces de traducir no solo idiomas, sino también valores, experiencias históricas y perspectivas políticas. Esto es especialmente importante en un mundo donde las tensiones geopolíticas suelen generar desconfianza y desinformación.

— Finalmente, ¿qué consejos o recomendaciones clave daría a los jóvenes latinoamericanos que desean convertirse en la próxima generación de sinólogos, tanto en el ámbito académico como en el personal?

— Mi consejo para los jóvenes latinoamericanos interesados ​​en la sinología sería, en primer lugar, estudiar China con paciencia y apertura intelectual. Aprender chino es fundamental porque brinda acceso directo al pensamiento y la sociedad chinos. También les animaría a combinar la objetividad académica con la experiencia directa a través de viajes, intercambios o interacción con instituciones y comunidades chinas. Otro punto importante es evitar visiones simplistas: China no es ni una utopía ni una amenaza, sino una civilización compleja en profunda transformación. Finalmente, les diría que Latinoamérica necesita una nueva generación de especialistas capaces de abordar China de manera crítica, respetuosa y con una perspectiva verdaderamente global.

Categorías: Educación

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