Visita ilustre: Mo Yan en la Feria del Libro y el MALBA

12 mayo, 2026

El Premio Nobel de Literatura chino habló del rol de las mujeres en sus novelas y reflexionó sobre política, censura, IA y el supuesto plagio a Cortázar.

También reveló cómo escribió una novela en una semana y por qué soñaba con ser camionero en su juventud. “Llegué tarde”, dijo en su primera visita oficial a la Argentina.

Fueron declaraciones durante una conferencia de prensa, el sábado, en la 50ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y, ahí mismo, en una charla abierta ante cientos de personas en la Sala José Hernández, con el director de la feria Ezequiel Martínez y el director de Cultura de la Fundación El Libro, Alejandro Vaccaro (foto de abajo).

El lunes habló también el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.

Rueda de prensa

En la Feria, Mo Yan, autor de “Sorgo rojo”, “Rana” o “Pechos grandes, amplias caderas”, dijo “soy feminista” ante la pregunta de una mujer.

“Siempre creo que las mujeres son más grandes que los hombres. Las mujeres son constructoras y los hombres son destructivos”, señaló.

Fue el suyo un sábado intenso, este último, en el predio rural de Palermo, en el cual habló de política, de censura, de Inteligencia Artificial, del supuesto plagio a Julio Cortázar, de la “maldición del Nobel”, de su sueño de ser camionero y del método para escribir una novela en apenas una semana.

Al referirse a sus vínculos con la literatura latinoamericana, recordó que comenzó a leerla entre 1981 y 1985, y definió a América Latina como “un gran continente de autores, con una literatura que ha creado un estilo único, una estética única”, con escritores de la talla de Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Juan Rulfo, entre otros.

La referencia a Julio Cortázar surgió cuando fue consultado por las acusaciones de plagio alrededor de su cuento El camino para vender algodón, señalado alguna vez por sus semejanzas con La autopista del sur. Sin esquivar la pregunta, se refirió a la habitual circulación de influencias entre los autores. “Entre los escritores del mundo uno aprende y recibe del otro, es muy común en el círculo literario. Fue algo parecido al caso de Gabriel García Márquez, cuando leyó por primera vez a Franz Kafka y dijo ‘se puede escribir así’”, explicó.

El Nobel Mo Yan ante la prensa. Detrás, el intérprete y académico Sun Xintang.

Cuando la rueda de prensa giró hacia la transformación que atraviesa China y cómo lo refleja la literatura, Mo Yan se ubicó más cerca del pasado que del presente. “Me considero de aquellos que recurren a la historia para buscar inspiración. No soy tan bueno para relatar lo que acaba de ocurrir alrededor mío, prefiero incluso entrar en historias remotas, relatarlo y darle un significado moderno”. Según explicó, lo importante son “los cambios fundamentales detrás de lo material: lo interior, el alma, los sentimientos, las emociones”. “Soy un escritor que cuenta la historia de la gente común”, sintetizó.

Sobre la censura en China, que siempre se denuncia desde Occidente, fue más directo: “Mi escritura es libre. Para un gran escritor no debe haber zona prohibida”. Luego aclaró que puede aceptar sugerencias de los editores, pero que jamás recibió una orden explícita del tipo: “no podés escribir esto o aquello”.

“La Inteligencia Artificial aún no puede sustituir el trabajo creativo de un escritor”, afirmó al analizar el debate actual del mundo literario. Y lo explicó de una manera sencilla: “la base del aprendizaje de la IA está en la creación literaria que existe hoy en día, por lo que si todos los escritores en el mundo dejaran de escribir y crear, la IA no podría tener nuevos avances”. Dicho eso, sí reconoció su utilidad en las traducciones: “Tengo amigos traductores literarios que ya empiezan a usarla para facilitar el trabajo. A nivel técnico puede sustituir parte de la traducción, pero a nivel lingüístico en las obras literarias el traductor debe buscar las connotaciones culturales”.

En el MALBA

En tanto, en la entrevista pública en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, participó también el embajador de China en Argentina, Wang Wei, quien valoró la realización de la actividad y su contribución al entendimiento mutuo, destacando la importancia del diálogo cultural y afirmando que “las obras literarias de excelencia poseen una capacidad de resonancia que trasciende fronteras y épocas”.

“La humanidad necesita, más que nunca, reconocer la diversidad de las civilizaciones. Es imperativo trascender las barreras mediante diálogos, superar los conflictos a través del aprendizaje recíproco y sustituir la arrogancia por la inclusividad. Solo rompiendo prejuicios y fomentando una cooperación basada en respeto mutuo y beneficio compartido, podremos impulsar el progreso de las civilizaciones”, expresó.

El diplomático chino sostuvo además que, autores argentinos como Borges, Cortázar y Adolfo Bioy Casares han despertado entre los lectores chinos un profundo interés por América Latina, y expresó su deseo de que más obras chinas permitan a los argentinos apreciar con mayor nitidez y profundidad el espíritu humanista, el modo de vida y las aspiraciones axiológicas de la China contemporánea.

Por su parte, Mo Yan recordó que “a comienzos de los años 80, gran cantidad de obras literarias del mundo empezaron a traducirse al chino. En aquel entonces, el boom literario, por ejemplo, fue una de las grandes temáticas de la industria editorial en China para publicar, y García Márquez, Vargas Llosa, Rulfo, Borges y Cortázar, todos estos grandes maestros fueron traídos a China”.

Más información en Contraeditorial, Llibres y Xinhua.

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