Un estudio revela que mujeres y adolescentes participaron en la construcción del Ejército de Terracota
Investigadores chinos analizaron huellas dactilares conservadas en las esculturas del mausoleo del primer emperador Qin Shi Huang y encontraron evidencias de la participación de mujeres y menores de 15 años. El descubrimiento aporta nuevos datos sobre la organización del trabajo durante la dinastía Qin, hace más de 2.000 años.
Una investigación realizada por especialistas del Museo del Mausoleo del Emperador Qin Shi Huang, en Xi’an, y de la Escuela de Arqueología de la Universidad de Shandong reveló que mujeres y adolescentes participaron en la fabricación del célebre Ejército de Terracota. Según informó la periodista He Qitong en Sixth Tone, el estudio analizó las huellas dactilares conservadas en las figuras de soldados y caballos que integran el complejo funerario del primer emperador de China. Los resultados cuestionan la idea de que la producción de estas esculturas monumentales estuvo a cargo exclusivamente de hombres adultos.
Los investigadores examinaron 79 huellas dactilares bien conservadas, identificadas en 36 figuras del foso número 1 del mausoleo. Mediante un modelo estadístico bayesiano que considera el tamaño y las características de las huellas, así como las modificaciones que experimenta la arcilla durante la cocción, estimaron la edad y el sexo de quienes dejaron esas marcas. Los resultados atribuyeron el 45% de las huellas a hombres, el 32,7% a mujeres y el 22,3% a menores de 15 años. El estudio será publicado a finales de 2026 en el volumen 82 de la revista científica Journal of Cultural Heritage.
El descubrimiento aporta nuevas evidencias sobre la organización laboral durante la dinastía Qin (221-206 a. C.), período en el que se construyó el complejo funerario. Hasta ahora, buena parte de las investigaciones se habían basado en documentos legales y registros históricos que privilegiaban el trabajo masculino. Los autores consideran que los resultados respaldan testimonios sobre talleres estatales en los que trabajaban conjuntamente hombres y mujeres, mientras que los adolescentes podían desempeñarse como ayudantes o aprendices.
Los científicos advirtieron, sin embargo, que los porcentajes obtenidos no representan necesariamente la composición real de la fuerza de trabajo. Una misma persona pudo haber dejado varias huellas y los artesanos más experimentados podrían haber marcado menos las esculturas que los aprendices. También señalaron limitaciones en la base de datos utilizada para las comparaciones, elaborada principalmente a partir de huellas modernas de población europea y con una mayor proporción de muestras femeninas. Pese a estas restricciones, la investigación introduce un método cuantitativo para estudiar la participación de distintos grupos de trabajadores en la producción artesanal de la antigua China.

PUBLICAR COMENTARIOS