Un investigador del INTA presentó en Shandong avances argentinos en genética de alfalfa

30 octubre, 2026

Ariel Odorizzi, director del INTA Manfredi, participó en una conferencia internacional sobre bienestar agrícola celebrada en Jinan. Expuso los desarrollos argentinos para obtener variedades de alfalfa más resistentes a las condiciones climáticas adversas y explicó cómo la investigación genética puede contribuir a mejorar la sustentabilidad de los sistemas productivos.

El investigador argentino Ariel Odorizzi, director de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Manfredi, en Córdoba, participó de la Conferencia Académica Internacional sobre Bienestar Agrícola 2026, realizada el 10 y 11 de septiembre en la ciudad de Jinan, provincia china de Shandong. El encuentro fue organizado por el Departamento de Agricultura y Asuntos Rurales y la Academia de Ciencias Agrícolas de Shandong.

Según informó Clarín Rural, Odorizzi presentó los avances del organismo argentino en mejoramiento genético de alfalfa y explicó cómo este cultivo puede contribuir a sistemas agrícolas más resistentes a las variaciones climáticas, mediante la protección del suelo, la conservación de la biodiversidad y el aprovechamiento eficiente de los recursos naturales.

Durante su exposición, el especialista destacó que la alfalfa ofrece beneficios que exceden su utilización como alimento para el ganado. Su capacidad para fijar nitrógeno atmosférico permite reducir la dependencia de fertilizantes, mientras que su cobertura vegetal permanente contribuye a proteger el suelo, mejorar su estructura y favorecer la captura de carbono. Además, sus raíces profundas facilitan el acceso al agua y a los nutrientes en ambientes afectados por restricciones hídricas. “El mejoramiento genético tiene el poder de influir en el desempeño y la resiliencia de todo el sistema productivo”, señaló Odorizzi.

El INTA Manfredi desarrolla desde 1970 un programa de mejoramiento genético de alfalfa, que permitió obtener cerca de 20 variedades destinadas a diferentes regiones productivas argentinas. Actualmente evalúa alrededor de 40 poblaciones experimentales, mediante investigaciones orientadas a incrementar el rendimiento, la persistencia y la resistencia frente a plagas, enfermedades, sequías, salinidad y anegamientos. El programa trabaja junto con otras unidades del INTA, entre ellas Santiago del Estero, Rafaela y Castelar, donde se desarrollan investigaciones que incorporan herramientas de edición génica. La obtención de una nueva variedad comercial puede requerir entre ocho y doce años de trabajo.

Uno de los avances presentados en Shandong fue la incorporación de la denominada enviromics, una metodología que combina información genética y ambiental para mejorar la selección de variedades agrícolas. Esta herramienta integra datos genómicos, observaciones de campo, imágenes satelitales, drones y registros climáticos para anticipar el comportamiento de los cultivos en diferentes condiciones. Odorizzi explicó que estas tecnologías complementan los procedimientos tradicionales de selección y permiten identificar materiales mejor adaptados a cada ambiente. El INTA Manfredi también mantiene convenios de vinculación tecnológica con empresas privadas, entre ellas Palo Verde, para la multiplicación y comercialización de sus desarrollos genéticos.

Categorías: Ciencia y Tecnología

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