Guo Cunhai propone un nuevo paradigma para las relaciones entre China y América Latina
En una entrevista con Clave China, el investigador de la Academia China de Ciencias Sociales sostuvo que la cooperación bilateral debe superar el intercambio de materias primas, las inversiones y la ejecución de proyectos para avanzar hacia la producción conjunta de conocimiento, la formación de profesionales y el desarrollo de capacidades tecnológicas propias.
El investigador Guo Cunhai, del Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales (ILAS-CASS), propuso transformar el modelo de cooperación entre China y América Latina y el Caribe, pasando de una relación centrada en el comercio y las inversiones hacia otra basada en la construcción conjunta de capacidades productivas, científicas y tecnológicas.
En una extensa entrevista realizada por Lidia Fagale, el académico presentó los principales planteos del libro Los Cinco Programas: hacia un nuevo paradigma de cooperación entre China y América Latina y el Caribe, obra de la que es coordinador. Guo reconoció la expansión de las relaciones económicas desde la creación del Foro China-CELAC en 2015, pero advirtió que el aumento del comercio y de los proyectos no garantiza por sí mismo el fortalecimiento de las capacidades autónomas de desarrollo de los países latinoamericanos.
La propuesta de Guo tiene como eje la “cooperación de conocimiento”, entendida como una relación bidireccional en la que ambas partes investigan, desarrollan tecnologías y producen soluciones conjuntamente. El especialista señaló tres deficiencias del modelo actual: la insuficiente articulación entre los mecanismos de cooperación, la participación limitada de empresas, gobiernos locales y organizaciones sociales, y el predominio de intercambios en los que China aparece como proveedora de conocimientos y América Latina como receptora. “China no es su único proveedor ni América Latina una receptora pasiva. Ambas partes deben producir, compartir y aprovechar los conocimientos para el desarrollo”, afirmó. También destacó que la región posee experiencias valiosas en políticas sociales, conservación de la biodiversidad y energías renovables, de las cuales China puede aprender.
Entre las áreas con mayor potencial de transformación, Guo identificó la minería, la energía, la inteligencia artificial y las tecnologías digitales. Consideró que la cooperación debería superar la extracción y exportación de recursos naturales para incorporar procesamiento industrial, investigación de materiales, proveedores locales y formación de especialistas. También advirtió sobre los riesgos de una relación tecnológica limitada a la compra de equipos y plataformas sin desarrollar capacidades propias de investigación y gobernanza de datos. En materia ambiental y social, sostuvo que los grandes proyectos deben incorporar desde su diseño la participación comunitaria, la protección de los ecosistemas y el conocimiento de las condiciones locales. Para el investigador, la autonomía también debe alcanzar la producción intelectual, de manera que los países del Sur Global puedan elaborar sus propias interpretaciones y teorías del desarrollo.
Como ejemplo de la cooperación que imagina para 2035, Guo describió un proyecto hipotético de litio e industria verde en Jujuy, Salta o Catamarca, en el que empresas, universidades y centros científicos argentinos y chinos trabajen conjuntamente en procesamiento de minerales, ahorro de agua, energías limpias, minería inteligente y monitoreo ambiental. Su propuesta contempla la formación de ingenieros argentinos, el desarrollo de proveedores locales, la participación de las comunidades indígenas y mecanismos permanentes de protección ambiental. Según explicó, un proyecto de estas características no debería evaluarse únicamente por la inversión recibida o las toneladas exportadas, sino también por los profesionales formados, las capacidades tecnológicas instaladas, los beneficios para las comunidades y los conocimientos producidos conjuntamente. Guo aclaró que se trata de una visión hipotética cuya realización dependería de las políticas públicas, las decisiones empresariales y la participación social.

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