El Pentágono declara a los Institutos Confucio una amenaza para la seguridad nacional y Beijing rechaza las acusaciones

26 octubre, 2026

El secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, acusó a los centros de enseñanza de lengua y cultura de operar como instrumentos de propaganda y espionaje en las universidades de su país. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China rechazó las acusaciones y denunció una campaña de estigmatización que perjudica los intercambios educativos y culturales.

El gobierno de Estados Unidos volvió a colocar a los Institutos Confucio en el centro de su confrontación con Beijing. El 23 de octubre, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, anunció que el Pentágono había incluido a estas instituciones culturales y educativas entre las organizaciones consideradas una amenaza para la seguridad nacional estadounidense. Según informó el medio Voz.us, Hegseth sostuvo que los institutos, dedicados a la enseñanza del idioma y la difusión de la cultura china, habrían continuado operando bajo otras denominaciones después de las restricciones impuestas por Washington. El funcionario aseguró que se habían identificado 80 organizaciones en 30 universidades, a las que acusó de intentar apropiarse de propiedad intelectual e influir ideológicamente sobre los estudiantes. Estas afirmaciones fueron presentadas por Hegseth como acusaciones de seguridad nacional, sin que en su declaración pública se difundieran pruebas específicas sobre las actividades atribuidas a cada institución.

Hegseth afirmó además que el Departamento de Guerra había desmantelado sistemáticamente esas organizaciones durante los dos meses anteriores. La medida profundiza una política de restricciones contra los Institutos Confucio que se remonta a administraciones estadounidenses anteriores y que ha provocado el cierre o la reorganización de numerosos centros universitarios. Los institutos funcionan mediante acuerdos de cooperación educativa con instituciones locales y tienen como principales actividades la enseñanza del mandarín y la organización de programas culturales. Sin embargo, sectores políticos y académicos estadounidenses los cuestionan desde hace años por sus vínculos institucionales con Beijing, las posibles limitaciones a la libertad académica y los riesgos de influencia extranjera. La existencia de esos debates no equivale, por sí misma, a demostrar las acusaciones de espionaje formuladas por el Pentágono.

La respuesta de Beijing llegó el 26 de octubre, a través del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores Guo Jiakun. Según informó el diario Global Times, el funcionario expresó el rechazo del gobierno chino a lo que calificó como una campaña de desprestigio y estigmatización contra los Institutos Confucio.

Guo sostuvo que los intercambios educativos y la cooperación entre China y Estados Unidos contribuyen al conocimiento mutuo de sus sociedades y generan beneficios recíprocos. En consecuencia, afirmó que estas actividades no deberían ser interferidas ni perjudicadas por decisiones políticas. La declaración constituyó una respuesta directa a la caracterización de los centros culturales como amenazas a la seguridad nacional estadounidense.

En Argentina hay cuatro institutos Confucio: en la UBA, las universidades nacionales de La Plata y de Córdoba, y en la Universidad de Congreso, de Mendoza.

Categorías: Cultura Destacadas

PUBLICAR COMENTARIOS