El giro a la derecha en América Latina y la relación con China

16 octubre, 2026

Un análisis de Bloomberg Línea señala que el acercamiento de varios gobiernos latinoamericanos a Estados Unidos podría limitar la participación de empresas chinas en sectores estratégicos. Sin embargo, la importancia del mercado asiático para las exportaciones regionales hace improbable una ruptura económica.

El avance de gobiernos de derecha en América Latina y su mayor alineamiento con Estados Unidos podría reducir la influencia política y estratégica de China en la región, aunque difícilmente altere de manera sustancial sus relaciones comerciales. Esa es la principal conclusión de un informe publicado por Bloomberg Línea, que consultó a especialistas en economía y política internacional sobre el futuro de los vínculos entre Beijing y los países latinoamericanos. Los cambios políticos en Colombia y Perú, junto con la incertidumbre sobre el resultado electoral en Brasil, plantean nuevos desafíos para la diplomacia china. Sin embargo, la creciente importancia de su mercado como destino de materias primas y proveedor de productos industriales limita las posibilidades de un distanciamiento económico.

La magnitud de esa relación se refleja en las exportaciones regionales. Según los datos reunidos por Bloomberg Línea, China recibió en 2025 el 36,8% de las exportaciones de Chile, el 36,2% de las de Perú, el 28,7% de las de Brasil y el 11% de las de Argentina. Además, de acuerdo con cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) citadas en el informe, las exportaciones latinoamericanas hacia China aumentaron un 24% durante el primer semestre de 2026, mientras que las importaciones procedentes del país asiático crecieron un 10%. Louise Loo, economista jefe para Asia de Oxford Economics, señaló que resulta más difícil sustituir los vínculos comerciales que modificar los flujos de inversión. Según la consultora, China absorbe aproximadamente un tercio de las exportaciones de los países productores de materias primas de la región, aunque representa menos del 10% de la inversión extranjera directa total.

Rafael Pampillón, profesor de Economía del IE Business School, sostuvo que el avance de gobiernos más próximos a Washington podría afectar principalmente a sectores considerados estratégicos, como las telecomunicaciones, las redes 5G, los puertos, la electricidad, los semiconductores, la inteligencia artificial y los minerales críticos. Sin embargo, destacó que las empresas chinas mantienen ventajas competitivas en vehículos eléctricos, baterías, paneles solares y maquinaria. El especialista mencionó el caso de Argentina, donde el presidente Javier Milei mantiene una estrecha alianza política con Estados Unidos, pero el Banco Central renovó en agosto el acuerdo de intercambio de monedas con Beijing por unos 19.000 millones de dólares. También señaló que el puerto de Chancay, en Perú, constituye una inversión cuya importancia comercial trasciende la orientación política del gobierno peruano.

Por su parte, Camilo Defelipe Villa, investigador especializado en política exterior de Asia-Pacífico, advirtió que una mayor subordinación de los países latinoamericanos a las prioridades estratégicas estadounidenses podría restringir inversiones y financiamiento procedentes de China sin garantizar alternativas equivalentes. Según el analista, Washington podría condicionar su cooperación a exigencias de seguridad y, al mismo tiempo, concentrar sus recursos en otros escenarios internacionales. El informe concluye que la principal disputa entre Estados Unidos y China en América Latina no se concentrará necesariamente en el comercio, sino en el control y desarrollo de infraestructuras estratégicas. Mientras los gobiernos latinoamericanos enfrentan presiones para redefinir sus alianzas políticas, la profundidad de sus relaciones económicas con Beijing los obliga a mantener un equilibrio entre ambas potencias.

Categorías: Economía

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