Claves de una modernización distinta a la de Occidente
Fan Jianxin, secretario general del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia de Ciencias Sociales de China, disertó en la UBA sobre el proceso modernizador chino, reivindicando el camino propio y con críticas al modelo del occidente colonizador.
El acto fue este miércoles, organizado por el Observatorio Latinoamérica-China de la Universidad de Buenos Aires (OLAC-UBA) en el marco del seminario “Diálogo académico Latinoamérica-China. Perspectivas para el desarrollo y la cooperación en ciencia y tecnología”.
Fue en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y también participaron las facultades de Ciencias Sociales a través de su Centro de Estudios Argentina China (CeACh) y la de Filosofía y Letras a través de su Área Interdisciplinaria de Estudios Sinológicos (AIES).
Presentado por Patricio Conejero, secretario de Relaciones Internacionales de la UBA y director del Centro de Estudios CASS-UBA, Fan explicó que la modernización china necesitó seguir una vía muy diferente a la de países occidentales.
Hizo hincapié en los más de 1.400 millones de habitantes del país (más que todos los habitantes sumados de todos los países occidentales ya desarrollados, los socios del G-20, que reúnen a 1.200 millones de personas) y en la necesidad de “recuperar dos siglos perdidos “.
Pero además, subrayó cualidades muy distintas en el proceso modernización.
“Durante mucho tiempo se pensó que modernización era occidentalización o industrialización con ese estilo que siguieron países de Occidente”, que además, dijo, fueron “colonialistas e imperialistas” y “ahora critican el modelo chino en cuanto a su impacto”. Pero luego “China avanzó en un camino de desarrollo modernizador más autónomo, propio”, sostuvo Fan.
Así, agregó, “rompimos el mito de que modernizarse es occidentalizarse. Nuestra vía fue y sigue siendo diferente, está a favor de la cooperación, el multilateralismo y el desarrollo, donde integramos –a diferencia del camino que siguió Occidente- el agro, la industria, lo informático, lo digital, la urbanización. Ya el presidente Xi Jinping habló del ‘desarrollo paralelo’, donde todo se viene entrelazando”.
Fan dijo, sin embargo, que “por mucho tiempo China seguirá siendo un país en vías de desarrollo, el mayor de ellos, pero aún en esa condición, dado que si bien tenemos el segundo PBI mundial en valores absolutos (luego del de EE.UU.) en PBI por habitante ocupamos el lugar 72º” (cabe informar que según el FMI, si en cambio se mide el PBI por paridad de compra, China ya puede considerarse el primero).
“China tiene como meta de su proceso modernizador la prosperidad común, elevar la civilización a toda la sociedad, ser armónicos en la relación entre el ser humano y la naturaleza; esa es otra diferencia con Occidente, donde la modernización fue a expensas del saqueo, o de unos sectores sociales sobre otros, y sobre el medio ambiente”, sostuvo.
China también ha contaminado en su vía de desarrollo, pero según el académico “queremos avanzar en la economía verde, de bajo carbono, y cumplir las metas de la OMU de 2030 y 2060”, añadió.
Respecto de los lazos con América Latina, expresó que en el marco de CELAC-China, su país lleva estas ideas para trazar una relación completa, “no solo comercial, también pacífica, de beneficio mutuo y gobernanza global”.
Y con Argentina en especial, recordó que en 2025 el intercambio comercial subió 44% hasta llegar a casi 24.000 millones de dólares. “Son relaciones muy sólidas y con gran potencial”, opinó.
La UBA y la CASS tienen una larga relación que fue reseñada por Conejero y Fan, tras quienes participaron del seminario otros académicos como Andrés Rabosto del Observatorio, Liu Wriguang editor de la revista del ILAS, Dafne Esteso del CeACh y Guo Cunhai del Centro de Estudios Argentinos en el ILAS. El cierre estuvo a cargo de Martín González del AIES de la Facultad de Filosofía y Letras.

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