García Linera habla del gigante asiático
En un artículo publicado por Página/12, el exvicepresidente boliviano Álvaro García Linera analiza el desplazamiento del poder económico mundial hacia China. Con datos sobre producción industrial, tecnología, energía y comercio, sostiene que el país asiático ya ocupa una posición central, aunque Estados Unidos conserva su predominio financiero y militar.
“¿Es China el nuevo centro del mundo?” es la pregunta que plantea el exvicepresidente de Bolivia y sociólogo Álvaro García Linera en un artículo publicado el 11 de octubre por Página/12. Su respuesta es afirmativa y se apoya en una serie de indicadores económicos.
Según los datos del Fondo Monetario Internacional que cita, China representa actualmente el 19,9% del PIB mundial medido por paridad de poder adquisitivo, frente al 14,5% de Estados Unidos y el 14% de la Unión Europea. En 1990, la participación china era de apenas el 3%. El autor interpreta esta transformación como parte de un desplazamiento histórico del centro de gravedad de la economía mundial hacia Asia, continente que, en conjunto, concentra cerca de la mitad de la producción global bajo ese indicador.
Para García Linera, la principal fortaleza china no reside únicamente en el tamaño de su economía, sino en su capacidad productiva e industrial. China genera el 29% del valor agregado manufacturero mundial y, de acuerdo con las cifras que presenta el artículo, en 2024 produjo el 86% de los paneles solares, el 80% de las baterías eléctricas y el 72% de los automóviles eléctricos fabricados en el planeta. El exvicepresidente destaca que ese liderazgo se extiende a industrias tecnológicamente avanzadas y lo vincula con un modelo de desarrollo que combina planificación estatal, inversión extranjera, transferencia tecnológica, empresas privadas y compañías públicas en sectores estratégicos.
El autor también subraya el papel de China en la transformación energética global. Señala que su consumo de electricidad pasó de menos de 1.000 teravatios-hora en 1990 a unos 10.300 en 2025, más del doble del estadounidense. Al mismo tiempo, destaca sus inversiones en energías renovables y su capacidad de fabricación de paneles solares. García Linera considera que la industrialización china ha adquirido una dimensión decisiva para la transición energética mundial, aunque reconoce que el país continúa dependiendo significativamente del carbón. En su análisis, el crecimiento de China explica entre una cuarta parte y un tercio de la expansión anual de la economía global.
Sin embargo, García Linera distingue entre predominio económico y hegemonía mundial. A diferencia de Estados Unidos, China todavía no dispone de una moneda dominante en las finanzas internacionales ni de una red comparable de bases militares en el exterior. El dólar continúa ocupando un lugar central en las reservas y transacciones internacionales, mientras Washington conserva una capacidad de proyección militar global muy superior. Para el exvicepresidente boliviano, esa diferencia muestra que el ascenso chino no reproduce necesariamente el camino seguido por las potencias occidentales. Su conclusión tiene una implicancia directa para América Latina: cuestiona a las élites regionales que continúan identificando exclusivamente a Estados Unidos y Europa con la modernidad, sin reconocer el desplazamiento del dinamismo económico y tecnológico hacia Asia.

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