La modernización del Ejército Popular de Liberación

5 octubre, 2026

China redujo respecto de EE.UU. en pocos años una distancia tecnológica que analistas occidentales estimaban en dos décadas. La construcción naval, los misiles, los drones y el dominio de cadenas industriales estratégicas aparecen entre las principales fortalezas chinas.

Aunque Estados Unidos conserva ventajas globales por presupuesto, experiencia operativa y su extensa red de alianzas, un análisis publicado por RT, basado en buena medida en informes y estimaciones estadounidenses, señala que el Ejército Popular de Liberación pasó en poco más de una década de disponer de numerosos equipos considerados obsoletos a convertirse en una fuerza tecnológicamente avanzada.

El propio Departamento de Defensa de Estados Unidos calificó esa modernización como una de las transformaciones militares en tiempos de paz más rápidas de la historia reciente.
La diferencia resulta especialmente visible en el mar, con China disponiendo de unos 395 buques de combate frente a aproximadamente 295 de Estados Unidos, y alrededor del 70% de sus embarcaciones militares botadas después de 2010.
Una evaluación de la inteligencia naval estadounidense estimó en 2024 que la capacidad industrial china de construcción naval, medida en tonelaje bruto, era unas 230 veces superior a la estadounidense.

A ello se suma una fuerza de misiles terrestres de más de 2.000 unidades balísticas y de crucero y sistemas como el DF-21D y el DF-27, concebidos para dificultar la operación de fuerzas estadounidenses a grandes distancias de China.

Otro componente es su capacidad industrial y tecnológica civil. China concentra cerca del 90% del procesamiento mundial de tierras raras, materiales esenciales para numerosos sistemas avanzados, incluidos equipos militares estadounidenses; domina además buena parte del mercado mundial de drones comerciales y posee una enorme capacidad para producir sistemas no tripulados a gran escala. El desarrollo de baterías, energía solar, hidrógeno e inteligencia artificial también puede trasladarse al terreno militar, aumentando la autonomía de drones, robots e instalaciones remotas.

El avance no significa que China haya desplazado a Estados Unidos como principal potencia militar mundial. Washington mantiene una capacidad muy superior para desplegar fuerzas globalmente, una extensa estructura de bases y aliados y una experiencia de combate reciente que el EPL no posee. Lo que está cambiando es el equilibrio en áreas decisivas y, especialmente, en el entorno geográfico de China: Beijing está construyendo una capacidad de disuasión que eleva considerablemente el costo de una eventual intervención militar estadounidense en Asia-Pacífico.

Categorías: China

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