China eleva el arancel a la carne brasileña, pero habilita cuatro nuevas plantas exportadoras
Brasil alcanzó el cupo anual de carne vacuna que podía ingresar al mercado chino sin la sobretasa establecida por Beijing. Al mismo tiempo, nuevas habilitaciones de frigoríficos muestran que el vínculo cárnico bilateral continúa ampliando su capacidad exportadora.
La carne vacuna brasileña que ingrese a China por encima del cupo establecido para 2026 comenzó a pagar desde este 1º de octubre una tarifa adicional del 55%, después de que Brasil alcanzara el límite de 1,106 millones de toneladas asignado para este año, según informó G1. La medida forma parte del régimen de salvaguardias que Beijing estableció a fines de 2025 para proteger a sus productores ante el crecimiento de las importaciones y afecta también a otros grandes proveedores, con cupos diferenciados por país. En el caso brasileño, el límite aumentará a 1,128 millones de toneladas en 2027 y a 1,154 millones en 2028.
La restricción adquiere especial importancia porque Brasil es el principal proveedor externo de carne vacuna de China y el mercado chino es, a su vez, el principal destino de la producción brasileña. El rápido agotamiento del cupo había llevado incluso a Brasilia a negociar con Uruguay la posibilidad de utilizar parte de las aproximadamente 80.000 toneladas de su cuota que ese país no emplearía, una operación que requiere la conformidad de Beijing. En 2025 Brasil había enviado a China alrededor de 1,7 millones de toneladas, por encima del volumen admitido este año sin la sobretasa.
La aplicación del arancel coincide, sin embargo, con una señal en sentido diferente: las autoridades chinas habilitaron cuatro nuevas plantas brasileñas para exportar carnes, según informó Terra. La decisión amplía la cantidad de establecimientos que pueden participar del comercio bilateral y muestra que la salvaguardia no supone un cierre sanitario o comercial del mercado, sino una regulación del volumen de importaciones mediante cuotas y aranceles.
Los dos movimientos revelan las dos caras actuales de la relación cárnica entre Brasil y China: Beijing busca limitar el impacto de las importaciones sobre sus propios ganaderos, pero simultáneamente mantiene y amplía la estructura que permite comprar proteína brasileña. Para Argentina, segundo gran proveedor sudamericano, el mecanismo tiene también importancia directa: China le asignó para 2026 un cupo de 511.000 toneladas antes de la aplicación de la sobretasa, por lo que la evolución del mercado brasileño constituye un antecedente relevante para los exportadores argentinos.

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