Omoda & Jaecoo, Chery y Geely mirarían a Argentina

30 septiembre, 2026

La expansión internacional de las automotrices chinas está pasando de la exportación de vehículos a la producción en otros países. Brasil ya concentra numerosas inversiones, mientras en Argentina Omoda & Jaecoo, Chery y Geely evalúan proyectos industriales.

Las automotrices chinas aceleran una transformación de su estrategia internacional: además de exportar, buscan producir cada vez más cerca de los mercados de destino, mediante fábricas propias, asociaciones con compañías locales o aprovechamiento de plantas existentes.

La Nación sostiene que el movimiento responde a varios factores simultáneos: la fuerte competencia dentro del mercado chino, el crecimiento de las exportaciones y las barreras comerciales que enfrentan sus vehículos en algunos destinos. En Europa, BYD prepara su planta de Hungría; Chery se asoció con Ebro en la antigua fábrica de Nissan de Barcelona; Geely acordó con Ford utilizar su planta de Valencia, y XPeng y GAC producen mediante Magna en Austria.

En Sudamérica, Brasil tomó la delantera como polo industrial de las marcas chinas. BYD produce en Camaçari, en la antigua fábrica de Ford; Great Wall Motor utiliza la ex planta de Mercedes-Benz en Iracemápolis; Changan comenzó a fabricar junto con CAOA; Geely produce el EX5 EM-i en instalaciones de Renault, y Stellantis confirmó que fabricará modelos de Leapmotor en Pernambuco. La política comercial brasileña acompaña ese proceso: el país está elevando progresivamente al 35% los aranceles para vehículos electrificados terminados y kits de montaje, generando mayores incentivos para profundizar la integración productiva local.

Argentina aparece en una etapa anterior, aunque ya existen proyectos concretos. Foton fabrica vehículos comerciales mediante el Grupo Corven, que anunció una inversión cercana a US$50 millones para ampliar su operación y trasladarla a una nueva planta en Campana. En automóviles de pasajeros, Omoda & Jaecoo —del grupo Chery— anunció un proyecto para instalar una planta de ensamblaje CKD y un centro regional de repuestos, mientras Corven mantiene conversaciones para producir modelos Chery. Geely también manifestó intenciones de fabricar localmente y BYD, aunque señaló que por ahora la producción argentina no está en su agenda, continúa evaluando alternativas industriales.

La diferencia con Brasil reside en parte en los incentivos. Argentina permite actualmente importar durante cinco años hasta 50.000 vehículos electrificados anuales con arancel extrazona cero, dentro de determinados límites de precio, lo que reduce el estímulo inmediato para producir localmente. Pero la ecuación cambia si una automotriz piensa en Argentina como plataforma de producción regional: acceder al mercado brasileño requiere niveles de contenido regional que pueden alcanzar el 50%. El interrogante, por lo tanto, no es solamente si las marcas chinas instalarán plantas en el país, sino qué grado de integración con autopartistas argentinos y regionales tendrán esos proyectos. En momentos en que esas compañías están internacionalizando aceleradamente su producción, esa definición puede determinar el lugar de Argentina en la nueva geografía mundial de la industria automotriz.

Categorías: Economía

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