Ford plantea bajar costos e impuestos para competir con la industria automotriz asiática
Martín Galdeano, CEO de Ford Sudamérica, sostuvo que Argentina necesita acelerar la mejora de su competitividad frente al crecimiento de las automotrices chinas. Advirtió además que algunas autopartes ya resultan más convenientes de importar que de fabricar localmente.
La velocidad de expansión de la industria automotriz china obliga a la Argentina a acelerar la reducción de costos productivos y de la carga tributaria, según sostuvo Martín Galdeano, CEO de Ford Sudamérica, en una entrevista con Bloomberg Línea.
El ejecutivo señaló que los impuestos asociados a producir y exportar desde Argentina deberían llegar a cero y estimó que la carga que Ford calculaba en unos 23 puntos en 2024 se redujo actualmente a alrededor de 12. Entre los avances mencionó la eliminación del Impuesto PAIS, cambios en percepciones y la reducción gradual de derechos de exportación, aunque señaló que persisten tributos nacionales, provinciales y municipales.
Galdeano puso como referencia la escala alcanzada por el sector automotor chino: afirmó que cuenta con capacidad instalada para fabricar alrededor de 50 millones de vehículos anuales y que sus exportaciones, que hace pocos años rondaban el millón de unidades, podrían acercarse este año a los 10 millones. Ford experimenta esa competencia directamente porque fabrica la Ranger tanto en General Pacheco como en China, y ambas pueden competir en mercados abiertos como Chile. Según el ejecutivo, la competitividad china combina escala, una amplia red de proveedores, condiciones laborales diferentes y políticas de promoción exportadora. “Ellos van muy rápido, nosotros venimos avanzando, pero lento”, resumió.
El punto más sensible aparece en la cadena de proveedores. Galdeano reconoció que algunas autopartes resultarían económicamente más convenientes de importar desde China que de producir en Argentina debido a la incidencia de los impuestos locales. Advirtió que esa diferencia no solamente afecta el costo final de los vehículos, sino también la posibilidad de desarrollar proveedores nacionales. Ford no decidió sustituir componentes argentinos por importados y mantiene inversiones realizadas junto a empresas locales —mencionó como ejemplo el chasis de la Ranger fabricado por Metalsa—, pero el CEO admitió que la compañía evalúa permanentemente esos costos.
La respuesta, en su visión, tampoco depende exclusivamente del Estado. Galdeano planteó que las propias empresas deben reducir costos, aumentar escala, incorporar tecnología y mejorar productividad, incluyendo cambios en la organización laboral. El debate coincide con una revisión de los planes de Ford en Pacheco: la automotriz esperaba producir entre 75.000 y 80.000 unidades este año y ahora prevé cerrar por debajo de las 75.000, aunque la Ranger muestra un desempeño superior al esperado en Brasil. El planteo introduce así una cuestión que atraviesa actualmente a distintas ramas industriales argentinas: cómo aprovechar el acceso a tecnología y bienes competitivos provenientes de China sin debilitar la capacidad local de producción y su red de proveedores.

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