Chile mantiene en estudio el cable submarino con Hong Kong pese a las objeciones de Estados Unidos

30 septiembre, 2026

El gobierno de José Antonio Kast confirmó que el proyecto Chile–China Express continúa su tramitación administrativa. Washington había expresado fuertes reparos por razones de seguridad, mientras Santiago sostiene que tanto Beijing como Estados Unidos son socios estratégicos.

El proyecto de un cable submarino de fibra óptica entre Chile y Hong Kong continúa bajo análisis del gobierno de José Antonio Kast, pese a las objeciones planteadas por Estados Unidos. El ministro de Obras Públicas y Telecomunicaciones, Louis de Grange, afirmó que la iniciativa sigue “su curso normal” y se encuentra en la etapa de recopilación de información necesaria para tramitar la concesión. “China y Estados Unidos son dos socios estratégicos para Chile, tremendamente importantes”, señaló el funcionario, quien aseguró que Santiago buscará mantener buenas relaciones con ambos países.

Infobae explica que el denominado Chile–China Express proyecta unir la región de Valparaíso con Hong Kong y es impulsado por un consorcio que incluye a China Mobile, HMN Technologies y Hengtong Optic-Electric. Su tramitación comenzó durante el gobierno de Gabriel Boric y quedó pendiente al producirse el cambio de administración. El embajador estadounidense en Santiago, Brandon Judd, había asegurado el 11 de marzo que el proyecto estaba prácticamente terminado y Washington manifestó preocupación por los posibles efectos sobre la seguridad de las comunicaciones. De Grange respondió ahora que Chile mantendrá su capacidad de decisión: “Nosotros, por supuesto, mantenemos nuestra soberanía”.

La controversia forma parte de una competencia más amplia por la infraestructura digital que conectará Sudamérica con Asia-Pacífico. Chile desarrolla paralelamente el cable Humboldt, una asociación del Estado chileno con Google que conectará Valparaíso con Australia a través de la Polinesia Francesa y cuya entrada en funcionamiento está prevista para 2028. El proyecto con empresas chinas sería independiente y ofrecería otra ruta transpacífica. Más del 95% del tráfico internacional de datos circula por cables submarinos, por lo que estas redes tienen relevancia no sólo económica y tecnológica, sino también estratégica.

El debate chileno muestra así una dimensión cada vez más visible de la relación de América Latina con las dos grandes potencias: la disputa por las infraestructuras digitales. Los cuestionamientos estadounidenses se concentran en eventuales riesgos para la seguridad de los datos asociados con proveedores chinos, mientras los promotores del Chile–China Express destacan mayor capacidad, menores costos y la posibilidad de consolidar a Chile como nodo regional de telecomunicaciones. Por ahora, el gobierno de Kast no ha adoptado una decisión definitiva y mantiene abierto el procedimiento administrativo, pese a las expectativas expresadas previamente desde Washington de que el proyecto fuera descartado.

Categorías: Latinoamérica

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