Postcumbre Xi-Trump: Balance de analistas

29 septiembre, 2026

El economista Federico Poli advirtió que fabricantes locales están reemplazando producción propia por bienes importados desde China. El fenómeno abrió una discusión sobre competitividad, apertura económica y las políticas necesarias para preservar y transformar el entramado industrial argentino.

El impacto de la apertura comercial sobre la industria argentina y, particularmente, sobre las pymes volvió al centro del debate económico. En una conversación del ciclo RDEco reproducida por Perfil, el economista y especialista en desarrollo productivo Federico Poli analizó las dificultades que enfrentan los fabricantes locales ante el crecimiento de la competencia importada y la capacidad manufacturera china. Su planteo no se limita a reclamar protección: pone en discusión qué políticas industriales, tecnológicas y de financiamiento necesita Argentina para aumentar productividad y competir en una economía internacional en transformación.

Poli profundizó el diagnóstico en una entrevista con Infobae, donde afirmó que algunos empresarios industriales están viajando a China para comprar allí los mismos productos que hasta ahora fabricaban localmente y comercializarlos mediante sus redes argentinas. “La cantidad de casos de empresarios que están yendo a China para sustituir su producción local […] es una epidemia”, sostuvo. El economista atribuyó esa reconversión a la combinación de apertura importadora, atraso cambiario, altas tasas de interés y debilidad del mercado interno. Al mismo tiempo, reconoció como aspectos positivos del programa económico el ordenamiento fiscal y de algunos desequilibrios acumulados.

El fenómeno se desarrolla en un escenario industrial heterogéneo. Mientras energía, minería y agro atraviesan una etapa expansiva, numerosas actividades manufactureras orientadas al mercado interno registran dificultades. Según datos del Indec, la producción industrial acumuló entre enero y julio una caída del 2,6% interanual; entre los empresarios relevados por el organismo, la insuficiencia de la demanda interna aparece como el principal obstáculo para incrementar la producción y la competencia de bienes importados ocupa el segundo lugar.

La discusión, por lo tanto, excede la competencia con productos provenientes de China: comprende también costos argentinos, escala productiva, acceso al crédito, incorporación tecnológica y condiciones macroeconómicas.

El debate plantea además qué relación productiva puede construir Argentina con la mayor potencia manufacturera mundial. La alternativa no se reduce necesariamente a fabricar localmente o importar productos terminados: la cooperación con empresas chinas puede involucrar inversión, transferencia e incorporación de tecnología, bienes de capital, asociaciones empresariales y producción en Argentina. La cuestión señalada por Poli es qué sucede cuando la diferencia de competitividad induce al fabricante argentino a abandonar la producción y conservar únicamente su estructura comercial. En ese punto, el desafío pasa a ser cómo aprovechar el vínculo económico con China para modernizar el aparato productivo argentino sin que la apertura derive simplemente en sustitución de capacidad industrial y empleo locales.

Categorías: Economía

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