Los objetos chinos llegaron al Río de la Plata mucho antes que el conocimiento sobre China
Un artículo del historiador Julián Stordeur publicado por REDCAEM reconstruye la circulación de sedas, porcelanas, té y otros bienes asiáticos en el Río de la Plata y plantea una paradoja: China estuvo materialmente presente durante siglos sin que esos objetos generaran necesariamente un conocimiento directo y acumulativo sobre el país.
Una prenda utilizada por Encarnación Ezcurra sirve al historiador Julián Stordeur como punto de partida para seguir una historia que conecta China con el Río de la Plata mucho antes del establecimiento de las relaciones contemporáneas. En su columna “China entre las cosas: cultura material, circuitos globales y la recepción de Asia en el Río de la Plata”, publicada en el website de la Red China y América Latina: Enfoques Multidisciplinarios (REDCAEM), Stordeur observa el mantón de Manila que aparece en una conocida litografía de Ezcurra. Aunque la prenda terminó incorporada a la cultura española y en Buenos Aires pudo leerse como expresión de tradición hispánica e identidad federal, sus antecedentes conducen a los talleres del sur de China que producían sedas bordadas destinadas a los mercados internacionales.
El ejemplo permite al autor reconstruir una circulación mucho mayor. Durante más de dos siglos, el Galeón de Manila conectó Acapulco y Filipinas y, a través de ellos, la plata americana con la economía china, mientras hacia América viajaban sedas, porcelanas, textiles y otros productos manufacturados. La presencia llegó también al actual territorio argentino: ya en 1605, Martín Ignacio de Loyola, obispo de Buenos Aires, advertía a Felipe III sobre la abundancia de ropa china que ingresaba de contrabando y alcanzaba Buenos Aires y Tucumán, compitiendo por calidad y precio con los productos españoles. Stordeur muestra que esa circulación continuó bajo otras formas: en el Buenos Aires del siglo XIX se vendían como “chinas” incluso vajillas fabricadas en Inglaterra con pagodas, sauces y otros motivos orientales, de modo que “China” podía designar tanto una procedencia como una estética, una calidad o una categoría comercial.
La tesis central del artículo surge de esa aparente contradicción: la intensa presencia material de Asia no produjo necesariamente un conocimiento equivalente sobre Asia. Stordeur señala que durante la Primera Guerra del Opio la prensa británica de Buenos Aires podía informar detalladamente sobre acontecimientos ocurridos en Cantón y, simultáneamente, anunciar té sin indicar siquiera su procedencia. Información y mercancías recorrían circuitos diferentes. Apoyándose también en investigaciones de la historiadora Ana Carolina Hosne, explica que los contactos rioplatenses con China permanecieron durante mucho tiempo mediados por Europa: faltaron viajeros, misioneros o comerciantes locales con experiencia asiática sostenida capaces de transformar informaciones dispersas en una tradición de conocimiento directo.
Los objetos chinos, sin embargo, siguieron incorporándose a la vida rioplatense: se compraban, utilizaban, heredaban y exhibían, pero eran reinterpretados mediante categorías locales. El mantón asociado originalmente con circuitos asiáticos terminó hablando en Buenos Aires de hispanidad, federalismo y del lugar político de Encarnación Ezcurra. Con el cierre de la ruta del Galeón de Manila y el desplazamiento del comercio hacia el Atlántico cambiaron los intermediarios —Londres y Liverpool adquirieron un papel creciente—, pero persistió durante largo tiempo esa distancia entre consumir bienes relacionados con China y conocer el país que estaba detrás de ellos. Stordeur deja abierta una pregunta que alcanza al presente: si las relaciones diplomáticas, las migraciones, el comercio bilateral, las inversiones y el desarrollo de los estudios especializados han conseguido finalmente modificar aquella histórica separación entre circulación y conocimiento. Julián Stordeur es magíster en Historia por la Universidad Torcuato Di Tella, profesor adjunto en la Pontificia Universidad Católica Argentina, profesor titular invitado de Historia del Pensamiento Económico en la UTDT e integrante de REDCAEM. Su artículo forma parte de las columnas de Historia y Relaciones Culturales de esa red internacional, dedicada al estudio multidisciplinario de los vínculos entre China y América Latina.

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