Fuerte alza de exportaciones chinas
Las ventas chinas al exterior se dispararon un 25% interanual en agosto, pese a las tensiones globales, al tiempo que el país asiático presentó un superávit comercial de 119.100 millones de dólares, frente a los 112.500 millones de julio.
Ámbito Financiero da cuenta de una “fuerte demanda de autos eléctricos y semiconductores” que “apuntaló el comercio del gigante asiático en agosto, logrando amortiguar las fricciones con Washington y la UE”, y en un posteo, el experto Gabriel Merino (UNLP, Clacso, Conicet) analizó el cuadro de situación.
Según el académico, “China vuelve a romper todos los pronósticos (que, una vez más, tienden a equivocarse). Las exportaciones crecen 25% interanual en dólares, impulsadas por los envíos de alta tecnología, que ya representan el 29% de las exportaciones totales en lo que va del año y explican el 54% del crecimiento exportador. Las importaciones también aumentan, impulsadas en buena medida por la suba de los precios. Pero hay un dato particularmente interesante: las compras a Corea del Sur, un proveedor clave de chips para el boom del equipamiento de IA, crecieron un impresionante 108% respecto de un año atrás (!!). Esta profundización de la interdependencia económica estructural tiene, necesariamente, implicancias geopolíticas que impactan sobre toda la región. Mientras tanto, el superávit comercial de China se encamina a superar su récord de US$ 1,2 billones registrado el año pasado. EE.UU. pretende que China reduzca sus superávits mediante un aumento de la demanda interna y una reducción de los “subsidios”.
Pero esto no es tan sencillo, agrega Merino: “Hay, al menos, tres cuestiones fundamentales: – El superávit chino es la contracara de los enormes déficits estadounidenses, que permiten evitar un ajuste estructural y sostener a EE.UU. como principal economía mundial en términos nominales, aunque cada vez más lejos de China en términos reales. – Expresa el contraste entre dos modelos económicos: las economías financiarizadas del Norte Global, centradas en buena medida en sostener las super-ganancias de “Wall Street”, frente a una economía orientada al desarrollo productivo-industrial. – Es también resultado de la reducción sistemática de los precios de producción industriales en China, especialmente en los sectores de alta tecnología (en plena revolución tecno-productiva). Esto se explica por las ventajas competitivas construidas por su modelo de producción y desarrollo frente al capitalismo financiarizado del Norte Global. Un nuevo “momento Ford” parece estar tomando forma. Pero este enorme salto de productividad también profundiza contradicciones: la sobreproducción, la presión deflacionaria y los desequilibrios entre producción y demanda a escala global plantean interrogantes sobre la crisis sistémica del capitalismo, en una dinámica que puede evocar —aunque en un contexto histórico muy diferente— las contradicciones que desembocaron en 1929.”

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