Aunque no jugó el Mundial, China fue una de las grandes beneficiadas
Un análisis del South China Morning Post afirma que China, ausente una vez más de la Copa Mundial de la FIFA, obtuvo importantes beneficios económicos gracias al peso de su industria manufacturera, sus empresas tecnológicas y sus marcas patrocinadoras, consolidando su presencia en la economía global del fútbol.
El artículo señala que una parte significativa de los productos comercializados durante el torneo —camisetas, banderas, pelotas, souvenirs y otros artículos promocionales— fue fabricada en China, con la ciudad de Yiwu como uno de los principales centros de producción y exportación. A ello se sumó la participación de compañías chinas como Hisense, Vivo y Mengniu entre los patrocinadores oficiales de la FIFA, lo que les permitió ampliar su visibilidad en mercados internacionales.
Según el South China Morning Post, el Mundial también puso de relieve el creciente protagonismo de las empresas chinas en las cadenas globales de suministro vinculadas al deporte. Mientras la selección nacional quedó fuera de la competencia, el país reforzó su presencia a través de la fabricación de equipamiento, la electrónica de consumo, los servicios tecnológicos y la logística asociada al evento, transformando una ausencia deportiva en una oportunidad comercial.
El análisis concluye que el caso refleja la evolución de China como actor central de la economía mundial: su influencia en grandes acontecimientos internacionales depende cada vez menos de la participación deportiva y más de su capacidad industrial, tecnológica y comercial.

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