Cooperación financiera con un enfoque orientado al desarrollo
Por Sun Hongbo (*)y Chai Yu (**), para DangDai. América Latina y el Caribe son una región colorida y llena de esperanza, con condiciones de desarrollo excepcionalmente favorables. Esta región, que en su conjunto inició tempranamente su proceso de desarrollo y modernización, cuenta con ventajas comparativas notables.
Ello se observa en la dotación de recursos, bono demográfico y base industrial. Además la región posee la solidez necesaria para convertirse en un polo importante dentro del bloque de las economías emergentes a nivel global.
Las principales particularidades de la cooperación financiera orientada al desarrollo en América Latina y el Caribe
América Latina y el Caribe están conformados predominantemente por países de ingreso mediano, con la presencia simultánea de pequeños Estados insulares en desarrollo y países en desarrollo sin litoral. Los países latinoamericanos presentan no solo una diversidad de modelos de desarrollo, sino que también aspiran a superar el modelo basado en la dependencia de los recursos naturales.
Como una de las regiones pioneras en la exploración de los problemas del desarrollo mundial, los países de América Latina han acumulado en este ámbito una experiencia histórica profunda y compleja. La crisis de la deuda de los años ochenta y la crisis financiera de los años noventa supusieron un grave costo para el desarrollo de algunos países de la región.
Los países de América Latina y el Caribe tienen intereses y necesidades particulares en el financiamiento para el desarrollo. El crecimiento económico de América Latina se ha desacelerado en el corto plazo, pero el largo plazo no depara un estancamiento perpetuo en su desarrollo. Las ventajas en recursos de la región brindan un fuerte respaldo a la cooperación financiera para el desarrollo. La diversificación comercial externa avanza con solidez, y la región cuenta con margen de política macroeconómica y capacidad para resistir shocks externos.
En términos generales, la cooperación financiera para el desarrollo en América Latina tiene como orientación principal el fortalecimiento de la capacidad de oferta de bienes públicos, abarcando ámbitos funcionales de desarrollo como infraestructura, conectividad, seguridad energética, estabilidad financiera, educación, salud y protección ambiental.
En años recientes, los países de América Latina y el Caribe han venido explorando activamente innovaciones en los mecanismos de financiación para el desarrollo, sin abandonar el uso de los instrumentos tradicionales. Entre las herramientas tradicionales de financiación para el desarrollo se encuentran, por un lado, las fuentes de ingresos fiscales como impuestos y tasas, y por otro, los mecanismos de financiación basados en el mercado que cuentan con el respaldo gubernamental a través de garantías y seguros.
En cuanto a los instrumentos innovadores, destacan la implementación de esquemas de asociación público-privada (APP) y la emisión de bonos verdes. Brasil, México, Chile y Colombia figuran entre los países de la región con mayores emisiones de bonos verdes. Además, los países de América Latina y el Caribe también han utilizado los instrumentos financieros innovadores lanzados por instituciones financieras multilaterales internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, tales como el servicio ampliado, el financiamiento basado en resultados y el financiamiento para asistencia técnica.
La cooperación financiera para el desarrollo en América Latina y el Caribe es cada vez más variada, pero sigue sin cubrir el déficit de financiamiento de la región. En términos teóricos, la financiación para el desarrollo en América Latina y el Caribe muestra un marcado perfil cíclico en lo económico. Ello se debe fundamentalmente al peso preponderante de la economía basada en recursos naturales en la estructura fiscal, donde el ciclo de los productos básicos, la expansión del gasto público y la evolución de las condiciones de financiación presentan tendencias sincronizadas. En épocas de bonanza de los precios de las materias primas, la región goza de una mejora en sus términos de intercambio, lo que crea un entorno propicio para la financiación para el desarrollo con base en el mercado. Sin embargo, en los períodos de caída de los precios de los productos básicos, y ante el prolongado deterioro de la capacidad crediticia soberana, la carga de la deuda y la volatilidad financiera repercuten de manera desfavorable en la financiación para el desarrollo, incrementando el riesgo de sobreendeudamiento y elevando los costos de financiamiento en los mercados internacionales.
La innovación en los mecanismos de cooperación financiera orientada al desarrollo entre China y América Latina y el Caribe: un análisis basado en estudios de caso
Desde el comienzo del nuevo siglo, la cooperación financiera entre China y América Latina ha experimentado un crecimiento constante en su volumen, al tiempo que los ámbitos funcionales de desarrollo a los que se orienta dicha cooperación se han diversificado de manera sostenida. Sobre la base de los vínculos económicos y comerciales ya existentes, las ventajas derivadas de la complementariedad de recursos entre ambas partes se han ido revelando progresivamente, cimentando así una base sólida para el fortalecimiento de la cooperación financiera orientada al desarrollo. En su naturaleza más profunda, la cooperación financiera para el desarrollo no es un objetivo en sí misma, sino tan solo un instrumento monetario o financiero al servicio del desarrollo de la economía real.
Primero, la innovación de los mecanismos de cooperación en financiación entre China y América Latina. A lo largo de los años, la cooperación en financiación para el desarrollo entre China y América Latina ha evolucionado gradualmente desde el apoyo al fomento del comercio, el desarrollo de recursos y la construcción de proyectos de gran envergadura hacia ámbitos como la estabilidad financiera y la reforma de la gobernanza financiera global. China y América Latina han fortalecido su cooperación financiera mediante el establecimiento de fondos de cooperación, la realización de intercambios de monedas locales y la celebración de consultas sobre temas financieros multilaterales a nivel internacional y regional. Esto implica consultas de carácter profundo e institucionalizado sobre políticas fiscales, monetarias y financieras. En el marco de la cooperación integral entre China y América Latina, así como de la cooperación económica y comercial bilateral, se han establecido mecanismos de cooperación en financiación para el desarrollo de múltiples niveles, canales y ámbitos.
Segundo, los ámbitos funcionales y los casos nacionales de la financiación para el desarrollo entre China y América Latina. La cooperación en financiación para el desarrollo entre China y América Latina se concentra en los ámbitos funcionales estratégicos y clave para el desarrollo de la parte latinoamericana, lo que puede contribuir a mejorar la capacidad de desarrollo autónomo y de provisión de bienes públicos de América Latina. Los casos más representativos de los ámbitos funcionales de la financiación para el desarrollo son precisamente los de infraestructura, energía y el propio sector financiero.
Por ejemplo, en lo que respecta a la financiación de infraestructura, la construcción de infraestructuras es uno de los ámbitos funcionales más estrechamente vinculados a la cooperación en financiación para el desarrollo entre China y América Latina y que ha arrojado los resultados más destacados. Entre 2005 y 2020, China participó en más de 100 proyectos de infraestructura en América Latina, ya sea en construcción o ya en funcionamiento, los cuales generaron más de 600 000 puestos de trabajo en la región.
La articulación de la cooperación financiera para el desarrollo entre China y América Latina con el sector de infraestructura no solo fortalece la capacidad de la región para proveer bienes públicos regionales, sino que también genera externalidades positivas que crean las condiciones propicias para desbloquear el potencial de crecimiento económico y desarrollo.
En el ámbito de la seguridad económica bajo el apoyo de la financiación a América Latina, el sector energético es un ejemplo representativo. La cooperación energética entre China y América Latina ha realizado contribuciones estratégicas para salvaguardar la seguridad energética, el desarrollo verde, la estabilidad fiscal y la seguridad de la balanza de pagos de países como Brasil, Argentina y Chile. En cuanto al ámbito funcional industrial, la economía digital es un caso emblemático. La cooperación entre China y América Latina puede ayudar a la región a superar la brecha digital global, y tiene un significado estratégico para la actualización industrial, la educación a distancia y la lucha contra la pobreza en América Latina.
En tercer lugar, los casos nacionales de cooperación entre China y los países de América Latina. Tomando como ejemplo la cooperación financiera entre China y Brasil, a finales de 2024, ambos países establecieron un grupo de trabajo binacional de cooperación financiera estratégica, que ha desempeñado un papel importante en la profundización de la cooperación en el intercambio de monedas locales, la promoción de la inversión y financiación bilateral, y la aceleración de la cooperación en pagos transfronterizos. En mayo de 2025, China y Brasil renovaron su acuerdo de intercambio de monedas locales por un monto de 190.000 millones de yuanes / 157.000 millones de reales brasileños. En octubre del mismo año, instituciones financieras de ambos países mantuvieron conversaciones para establecer conjuntamente un fondo bilateral de 1.000 millones de dólares, cuyos fondos se destinarán prioritariamente a áreas de desarrollo como la transición energética, infraestructura y economía digital. Desde 2024, la empresa brasileña Suzano ha emitido en China dos emisiones de bonos panda, recaudando un total de 2.600 millones de yuanes. El 25 de junio de 2026, el Ministerio de Hacienda de Brasil inició el procedimiento para emitir bonos soberanos denominados en yuanes (bonos panda) en territorio chino, lo que convertirá a Brasil en el primer país latinoamericano en emitir bonos panda soberanos.

El establecimiento de mecanismos de cooperación en el intercambio de monedas locales entre China y América Latina puede cumplir la función de un fondo público común, y para algunos países latinoamericanos tiene el atributo de un bien público para la estabilidad financiera. En 2009, China y Argentina firmaron un acuerdo marco de intercambio de monedas locales por 70.000 millones de yuanes, que ha experimentado sucesivas ampliaciones y renovaciones. En 2018, el monto del intercambio monetario entre ambos países se elevó a 130.000 millones de yuanes. Este acuerdo constituye un importante instrumento de estabilidad financiera para Argentina, ya que el monto del canje se contabiliza en las reservas internacionales del país, le permite hacer frente a las presiones de salida de capitales y, al mismo tiempo, proporciona una fuente de liquidación en yuanes para la importación de productos chinos.
Perspectivas de la cooperación financiera para el desarrollo entre China, América Latina y el Caribe
Ambas partes impulsan la innovación de la cooperación financiera entre China y América Latina para apoyar a la región en el fortalecimiento de su estabilidad financiera y su capacidad de desarrollo. Con base en el atributo de bien público de la moneda, la cooperación internacional en financiación para el desarrollo puede definirse como un ámbito de provisión de bienes públicos, que abarca el orden monetario, la estabilidad financiera, los mecanismos de cooperación y otros bienes públicos institucionales que aseguran la efectividad de la financiación.
En la actualidad, los mecanismos de cooperación financiera para el desarrollo entre China y América Latina han llegado a abarcar una amplia gama de cooperaciones funcionales tanto en el ámbito bilateral como en el multilateral. En el marco de la Iniciativa para el Desarrollo Global, China y América Latina podrán hacer un uso óptimo de los mecanismos bilaterales de financiamiento para el desarrollo ya existentes, al mismo tiempo que podrán recurrir a plataformas multilaterales tales como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, el Nuevo Banco de Desarrollo y el Fondo para el Desarrollo Global y la Cooperación Sur-Sur, a fin de diversificar las fuentes de financiamiento y profundizar la cooperación orientada al desarrollo.
Por ejemplo, Brasil es miembro fundador del Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), mientras que Uruguay y Colombia se han convertido en “miembros prospectivos” del mismo. Actualmente, el NDB ha otorgado más de 200 millones de dólares en préstamos al estado brasileño de Pará para mejorar la infraestructura local de saneamiento, carreteras y comunicaciones. En enero de 2026, Brasil firmó con el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB) un contrato de préstamo por un valor aproximado de 320 millones de dólares (equivalentes a unos 1.700 millones de reales) para la construcción de un hospital público inteligente en São Paulo. Por su parte, el Fondo Global para el Desarrollo y la Cooperación Sur-Sur, como una de las plataformas financieras importantes de China para la cooperación Sur-Sur, respalda los proyectos de transformación digital e innovación agrícola que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el mecanismo China-CELAC llevan a cabo en América Latina.
Desde la perspectiva de la cooperación financiera para el desarrollo, China y América Latina pueden planificar de manera pragmática los ámbitos funcionales, los mecanismos de cooperación y los tipos de interés. Ambas partes pueden realizar una clasificación funcional de las áreas de cooperación para el desarrollo y fortalecer la planificación conjunta de la cooperación financiera para el desarrollo. Por ejemplo, China y América Latina pueden centrarse en los ámbitos funcionales de desarrollo que son prioritarios para los países latinoamericanos, como infraestructura, conectividad, estabilidad financiera, seguridad energética, economía digital, innovación tecnológica, y reducción de riesgos y respuesta a desastres. Para los diferentes tipos de ámbitos funcionales, ambas partes pueden explorar la innovación en mecanismos e instrumentos de cooperación financiera, aprovechando el efecto de sinergia entre los mecanismos de cooperación intergubernamental y los mecanismos de cooperación basados en el mercado.
China y los países de América Latina y el Caribe requieren continuar consolidando el consenso normativo en torno a las esferas funcionales del desarrollo y los mecanismos de cooperación financiera, haciendo especial hincapié en el fortalecimiento del aprendizaje recíproco en materia de concepciones de desarrollo, planificación, políticas y experiencias, así como en la mejora de las capacidades de cooperación y de ejecución en la materialización de los proyectos, con el fin de asegurar la efectividad de la cooperación financiera para el desarrollo.
La cooperación en materia de financiación para el desarrollo entre China y América Latina se adhiere al concepto correcto de justicia e intereses y debe garantizar la seguridad, la sostenibilidad y la eficacia de dicha cooperación financiera. Esto no solo refleja las características distintivas de la cooperación internacional de China para el desarrollo, sino que también pone de manifiesto el papel de liderazgo de China en la cooperación internacional para el desarrollo.
Desde la perspectiva de la externalidad positiva, la cooperación financiera entre China y América Latina ejerce su mayor impacto dinamizador en la cooperación económica y comercial bilateral, así como en el desarrollo económico y social de los países de la región. La articulación de una cooperación financiera orientada a los ámbitos funcionales del desarrollo, junto con el perfeccionamiento de los mecanismos y la innovación continua de los instrumentos de política, puede fortalecer la capacidad de provisión de bienes públicos de América Latina.
(*) Subdirector y profesor asociado del Departamento de Estudios de Desarrollo y Estrategia del Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS).
(**) Directora e investigadora del Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS).

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