Iniciativas Globales de China: diversificación académica en América Latina y el Caribe
Por Alberto Maresca(*), para DangDai. Las Iniciativas Globales de China han emergido como un desafío significativo para el orden internacional dominado por Occidente, aunque sus implicaciones para América Latina y el Caribe permanecen poco exploradas.
Entre ellas, la Iniciativa de Seguridad Global ha resultado particularmente consecuente, al presentarse como una alternativa a las arquitecturas de seguridad lideradas por el Norte Global.
En África, la Iniciativa de Seguridad Global despertó interés por su potencial para abordar la inestabilidad en el Sahel y en el Cuerno de África. A su vez, la Iniciativa de Gobernanza Global ha resultado útil para gobiernos que enfrentan críticas occidentales por violaciones de derechos humanos. La presidenta del Consejo Nacional de Derechos Humanos de Argelia, Maya Sahli-Fadel, elogió a China en el Foro Mundial de Gobernanza de Derechos Humanos de Beijing por haber avanzado en la gobernanza sin imposiciones y con respeto a la soberanía nacional.
En América Latina y el Caribe, la Iniciativa de Desarrollo Global ha sido bien recibida en los pequeños Estados insulares del Caribe, particularmente en Dominica, por su potencial para facilitar el acceso a vacunas y abordar la seguridad alimentaria.
Las relaciones de China en América Latina y el Caribe no pueden estudiarse adecuadamente con marcos que la sitúan como una mera arena pasiva de la competencia entre grandes potencias. Los gobiernos regionales se relacionan con la agenda de Beijing no porque China esté reemplazando a Estados Unidos como hegemon, sino porque la multipolaridad ha creado aperturas estructurales que algunos liderazgos presidenciales han demostrado estar dispuestos a aprovechar. En un contexto en el que la región padece una presión sin precedentes por parte de la segunda administración de Trump, la diversificación es una agenda esencial para recuperar la agencia y la autonomía en un mundo multipolar. A esos efectos, las Iniciativas Globales de China pueden propiciar elementos interesantes para ampliar las relaciones bilaterales y regionales con China.
En 2023, China lanzó la Iniciativa de Civilización Global, que promueve nexos culturales y diálogos interculturales a escala internacional. Para la academia latinoamericana y caribeña, donde la financiación tradicional procedente de Estados Unidos y Europa y las oportunidades consiguientes, empiezan a carecer, las herramientas procedentes de Beijing no pueden ser ignoradas. La Iniciativa de Civilización Global pertenece a esa serie de intentos que China está llevando a cabo para abrir su sector académico al Sur Global y, por ende, permitir también que estudiantes chinos tengan experiencias en el extranjero. Dicha filosofía parece aplicarse adecuadamente en la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Sun Yat-sen, en Zhuhai, en el sur de China (foto de apertura). Esa prestigiosa institución ofrece cursos de español y de estudios latinoamericanos que los estudiantes chinos aprovechan con interés. Además, la presencia de profesores e investigadores procedentes de América Latina cuenta con el interés de la institución en cuanto a la región.
Junto con el profesor Daniel Morales Ruvalcaba, estamos impartiendo una serie de clases sobre política e instituciones latinoamericanas a los estudiantes de la Universidad Sun Yat-sen. En las mismas, el alumnado chino y los estudiantes actualmente en intercambio desde España se desenvuelven en el estudio de la política latinoamericana con gran compromiso e impresionante dedicación. Por supuesto, el desarrollo pedagógico de las sesiones difiere de la metodología latinoamericana. El estudiante chino necesita tiempo para entrar en confianza con el docente y participar en el diálogo, dada la visión jerárquica del entorno universitario.

Sin embargo, una vez instalada la confianza, el alumnado chino muestra curiosidad y conocimiento sobre América Latina y el Caribe. Incluso cuando se trata de temas regionalmente complejos, como la inseguridad ciudadana, la mentalidad del estudiante local lleva a proponer soluciones prácticas y eficientes que podrían incluso salir del salón de clase y debatirse en las tribunas políticas latinoamericanas. Para que esto suceda, el fortalecimiento de los intercambios académicos entre América Latina y el Caribe-China es esencial.
Las oportunidades de financiación para estancias de investigación, doctorados y posdoctorados en China existen y varias embajadas latinoamericanas en Pekín, como la de Colombia, trabajan activamente al respecto. Adicionalmente, las redes académicas sobre estudios chinos siguen expandiéndose, como lo demuestra la Red China y América Latina. Falta una labor cultural y casi psicológica para comprender que la multipolaridad ha cambiado el eje del dominio académico. La hegemonía académica occidental ha dejado de existir; en el Sur Global se abren espacios de conocimiento recíproco que no deberían ignorarse.
La academia latinoamericana y caribeña no puede seguir esperando ni depender del Norte Global para ejercer su actividad intelectual y pedagógica. Países como Brasil, México y Uruguay están llevando a cabo importantes esfuerzos endógenos, a través de sus órganos estatales (CNPq, SECIHTI, ANII), para ampliar el abanico de oportunidades para sus jóvenes investigadores. No obstante, en contextos como los de Argentina y Chile, es de absoluta urgencia mirar hacia otras latitudes para no desperdiciar el sólido know-how generado por las universidades locales. China no remplaza lo que el Estado latinoamericano y caribeño debería hacer, pero ofrece un modelo distinto que, dados sus éxitos, se ha de conocer.
(*) El autor es candidato a doctor en Ciencias Políticas en la Universidad de Gante (becario UNU-CRIS y BOF), actualmente investigador visitante en la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Sun Yat-sen en Zhuhai, China, con financiación del FWO. Su investigación doctoral analiza las políticas exteriores latinoamericanas hacia el Sur Global. Es Máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Georgetown y Máster en Diplomacia y Relaciones Internacionales por la Escuela Diplomática de España. Ha trabajado en el Servicio Europeo de Acción Exterior y en la Embajada de México en Estados Unidos. Esta investigación ha sido financiada mediante la beca doctoral BOF (BOF/DOC/2025/009) y el fondo FWO (K220726N).

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