Vicisitudes del triángulo Argentina-China-EE.UU.

2 febrero, 2026

Los medios publican diversas miradas sobre el ménage à trois en que parecen discurrir las relaciones entre el gobierno de Javier Milei y los de las dos mayores potencias mundiales. Comercio, minerales críticos y necesidades financieras.

En La Letra P, Gabriela Pepe lo llama “la guerra del hielo” y ejemplifica con que Milei “se derrite ante Donald Trump y congela a China. Ante Marco Rubio, la Argentina firmará que EE.UU. tendrá acceso privilegiado a minerales críticos”. Recuerda que el “único RIGI rechazado fue chino” y que la ley de Glaciares está también incluida en el asunto.

Pero en Página12, Sebastián Cazón dice que “pese a la subordinación a Trump, crece la dependencia económica de Argentina con el gigante asiático y que “Milei es un león domado por la abultada billetera china”. Cita los casos de las ventas récord de soja, la importación masiva de autos chinos y del pataleo de Marcos Galperín por la “libre competencia”.

France Press también publica un artículo donde plantea el “dilema” de que mientras Trump “reprende a los aliados de Estados Unidos por acercarse a China, su gran socio ideológico en América Latina Javier Milei queda en una posición incómoda, ya que Argentina mantiene un vínculo comercial y financiero clave con Pekín”.

También hay que contar el preacuerdo sobre minerales críticos que Argentina firmó ayer con EE.UU. (lo anunciaron los cancilleres Pablo Quirno y Marco Rubio, en el marco del absoluto alineamiento de Milei con Washington), con el que el país norteamericano busca asegurarse provisión y prioridad en las cadenas de valor integradas a sus necesidades, en competencia con China en esa materia. Ver al respecto el análisis de Sebastián Premici en El Destape y notas de IProfesional y Mejor Energía.

En Clarín Rural, Jorge Castro escribe sobre el récord de la cosecha en Brasil (foto de apertura) y las importaciones chinas de soja, y suma las de carne de Argentina.

“El significado de la soja brasileña en el mercado chino lo muestra los siguientes rasgos de su comercio de commodities agrícolas: China, con sólo 9% de la tierra fértil del mundo logra autoabastecer de alimentos a una población de 1.400 millones de habitantes; y el año pasado la producción de granos alcanzó a 487 millones de toneladas, lo que significa que superó la barrera de 480 millones de toneladas por décimo año consecutivo, y con eso satisface todas sus necesidades alimentarias, salvo una”, dice.

Y agrega: “La República Popular necesita importar todos los años entre 90 y 110 millones de toneladas de soja porque su producción doméstica alcanza sólo a 14 millones de toneladas; y esto se debe a que el grano oleaginoso es el principal insumo para la alimentación de su ganadería porcina de más de 450 millones de cabezas, y que provee la principal ingesta de proteínas cárnicas de su población que consume un promedio de 57 kg per cápita por año”.

El analista incorpora a Argentina en su panorama sobre la importancia de Sudamérica para las estrategias chinas, que según él son confluyentes con las de Estados Unidos, o “colaborativo no antagónico”.

Categorías: Economía

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