Escuelas, el semillero del fútbol chino

19 octubre, 2021

En la revista DangDai, Fernando Capotondo analiza cómo, en su empeño por convertirse en potencia futbolística, China otorga más espacio a la enseñanza masiva en la educación formal.

A las 13.30 en punto hay 40 chicos y chicas alineados al costado de una de las canchas, vestidos con impecables uniformes y una pelota dominada bajo el pie. Tienen entre 15 y 17 años, y durante los próximos cuarenta minutos van a correr de lo lindo bajo las órdenes del profe Pablo, uno de los argentinos que enseña fútbol en los colegios de China.

Las clases de Pablo Belizan en la Xianmen Nº2 Middle School no son producto de la casualidad ni de la iniciativa individual de un entrenador con espíritu aventurero. En realidad, su contratación es el resultado de una política de Estado que el presidente Xi Jinping ya anunció en 2015, con el objetivo de convertir a China en una potencia futbolística.

Sólo a partir de esta decisión estratégica puede entenderse que el Ministerio de Educación haya incluido a este deporte entre las materias de enseñanza obligatoria, que se hayan convocado a centenares de entrenadores infantiles de todo el mundo y que alrededor de 30 millones de estudiantes hoy estén aprendiendo a pegarle como Maradona manda.

Era por abajo

Las primeras grandes jugadas de China para vincularse con el planeta fútbol fueron las millonarias contrataciones de estrellas internacionales, como David Beckham, Hulk y Carlos Tévez, además de las compras —en forma total y parcial— de casi 30 clubes de todo el mundo, entre ellos los emblemáticos Atlético de Madrid, Manchester City e Inter de Milán.

Pero aquellos que vislumbraron en estas iniciativas el puntapié inicial para mejorar la calidad del fútbol local, observan hoy que la Selección de China se ubica en el puesto 77 del ranking mundial de la FIFA, que sólo jugó un Campeonato Mundial (el de 2002, en Corea-Japón) y que parece estar lejos de representar a la liga más competitiva de Asia, como se plantearon las autoridades en sus objetivos de mediano plazo.

Eso explica por qué dejaron de mirar hacia arriba, y la decisión del gobierno de aplicar a los clubes un impuesto del 100% a todos los fichajes de extranjeros. Eso también explica el plan oficial de profundizar su apuesta a las bases y llegar al 2025 con 50.000 escuelas públicas que impartan clases de fútbol, según ratificó Jin Zhiang, jefe del Comité de Especialistas para la Promoción del Fútbol del Ministerio de Educación.

“La clave es enseñarle bien a los chicos, porque hay un problema de base que no se resuelve contratando a figuras del exterior”, afirma Emilio Delgado, ex jugador de varios clubes argentinos, compañero de Maradona en la Selección Juvenil y fundador del Mix Fútbol Club de Shanghai, una academia que da clases a 120 chicos y chicas.

Fiel a sus raíces, el método de enseñanza de Delgado apunta a “que se entienda que al fútbol se juega con pasión, que los alumnos deben sentir lo que hacen y ser capaces de improvisar en el medio de un partido”, a diferencia de lo que a su entender ocurre en algunas escuelas chinas, donde “son más rigurosos en lo educativo y los chicos, muy estructurados y disciplinados”.

“Con Diego (Maradona) —recuerda— éramos todos pibes que vivíamos en las pensiones de los clubes, competitivos al cien por ciento porque veníamos de las divisiones inferiores, algo que no existe en China. Acá hay chicos de seis años con una técnica individual impresionante, pero les falta esa formación competitiva porque las escuelas privilegian lo recreativo. Eso sí, hay equipos de chicas que da gusto verlos”.

Corazón y pases cortos

La enseñanza de fútbol en las escuelas incluye a chicos y chicas por igual, un fenómeno que se profundizó a partir de la inclusión de este deporte en las dos horas diarias de educación física obligatoria que deben practicar los estudiantes.

Pero la popularidad del fútbol femenino no solo obedece a su condición de materia escolar, sino también al entusiasmo que han generado los logros obtenidos por su Selección, que a diferencia de la masculina, ocupa el puesto 15 del ranking mundial de la FIFA, jugó siete Mundiales y se consagró ocho veces campeona de la Copa Asiática Femenina de la AFC.

“Creo que el fútbol femenino es mejor que el masculino por una cuestión cultural”, explica Tatiana Rocha, organizadora y capitana del Patagonia Fútbol Club, el primer equipo femenino de argentinas de Shanghai, creado en diciembre de 2020, en plena pandemia.

“Los hombres – señala – tienen la obligación de trabajar todos los días y pensar en el futuro de la familia, no les queda tiempo para dedicarle al deporte. En cambio, para las mujeres está más permitido porque no tienen la misma presión. Es una situación demasiado distinta a la de otras sociedades donde el tema está más vinculado a las conquistas de los colectivos feministas”.

“La diferencia en la forma de jugar de las futbolistas chinas tiene que ver con el ánimo. Ellas quieren ganar como nosotras, pero se las ve estresadas. La explicación es que el ambiente en los equipos chinos es muy serio. En nuestro caso es diferente, es como si le pusiéramos más ganas”, concluye Tatiana, quien además de practicar fútbol estudia idioma chino en la Universidad Jiao Tong y toma clases en el Instituto Cervantes.

La verdadera cantera

El argentino Leandro Andrés De Toro es uno de los entrenadores extranjeros que fueron contratados para viajar China. Desde su llegada en 2017 dio clases en las ciudades de Beijing, Hunchun, Shanghai y Shenyang. Ya se acostumbró que las tradicionales “escuelitas de fútbol” de Buenos Aires, en China funcionan en los colegios primarios, secundarios e, incluso, en las universidades. “Las escuelas son el semillero de los clubes chinos”, define con autoridad.

“El fútbol —explica De Toro— pasó a tener un papel fundamental en lo educativo, porque jugar bien puede ayudar a los estudiantes a ingresar a una buena universidad. Puede sonar raro decir que priorizar la educación es un problema, pero en este caso lo es, porque los tiempos de entrenamientos y los torneos dependen de los ritmos de la escolaridad. A lo que se suma la actitud de muchos padres que no dejan jugar a sus hijos, algunos de ellos muy buenos, porque tienen malas notas”.

¿Qué pasa en este contexto con lo estrictamente deportivo? ¿Cómo es la selección de jugadores en una escala tan masiva?

— Los colegios suelen tener entre 500 y 3000 alumnos, y de ese total realizan un selectivo de unos 20 chicos y 20 chicas para competir en los torneos de la ciudad y de la provincia. Sobre esa base, la Asociación China de Fútbol organiza pruebas con los mejores jugadores y jugadoras, para armar los equipos representativos de cada provincia, que luego compiten entre sí. Los mejores son llevados a los clubes y hasta a la Selección.

¿Tuvo oportunidad de participar en alguna de esta selección?

— Si bien suelen estar a cargo de los entrenadores chinos de cada provincia, los extranjeros a veces ayudamos. Por ejemplo, el año pasado dos argentinos, dos españoles, un alemán y un portugués participamos en Qingdao en una elección de jugadoras de todas las provincias del norte para el selectivo femenino U15. De las chicas que elegimos, algunas fueron llevadas a clubes y otras a la Selección Femenina de China.

Pelotas sí, libros también

Pablo Belizan, el profe que hacía correr a los chicos al comienzo de esta nota, coincide que los padres suelen priorizar la educación de los hijos en desmedro de la práctica del fútbol, aunque reconoce que la situación está cambiando lentamente: “Xi Jinping es fanático y con su mandato, la política de apoyo a este deporte está creciendo a pasos agigantados. Hay mucho dinero que se invierte y ahora los padres no ven con malos ojos, como ocurría antes, que sus hijos quieran hacer carrera en algún club profesional”.

El respaldo oficial al que se refiere Belizan no es otra cosa que la puesta en marcha del Plan de Desarrollo del Fútbol en China (2016-2050), cuyos 50 puntos anunció Xi Jinping en 2015. El proyecto prevé para el año 2025 que la Superliga local sea la más competitiva de Asia, ser sede de un Campeonato Mundial de la FIFA, poner en funcionamiento 50 mil escuelas especializadas y que puedan contar con 150.000 campos de juego. Si estos objetivos suenan ambiciosos, qué decir de las previsiones para el 2050: lograr que el fútbol sea popular en todo el territorio, que la liga China sea la más competitiva del planeta y, claro, dar la vuelta olímpica en la final de un Mundial.

Para el entrenador argentino, el rumbo de estas políticas gubernamentales ha tenido una fuerte influencia aún en los colegios que venían impulsando la práctica del fútbol desde hacía años, como ocurría en el suyo. “Creo que mi trabajo y el de otros profesores no solo busca mejorar el nivel técnico de los alumnos, sino también despertar un mayor interés en la gente, teniendo en cuenta que China nunca se destacó por tener una cultura futbolera”, agrega Belizan.

“¿Cómo juegan los chinos? Son mucho más respetuosos y menos pícaros. Creo que tiene que ver con las características de la sociedad y de la educación que reciben. El nivel es muy bueno en comparación con los colegios, pero por debajo del de los clubes de Argentina. Eso sí, puede haber un proyecto serio con el fútbol, pero el estudio siempre termina siendo lo primordial, a diferencia de la Argentina, donde muchas veces el fútbol es lo más importante”.

Pasión de multitudes

“China está expandiéndose hacia todo lo que cree que puede convertirla en una nación más poderosa. Y un deporte tan popular como el fútbol no se iba a quedar afuera de estos planes de crecimiento”, afirma el matemático y consultor argentino Néstor Bustamante, al explicar por qué apuestan tan fuerte a una actividad tan ajena a su milenaria cultura. 

Especialista en China, donde vivió seis años, Bustamante admite que si bien el fútbol es un deporte que no está arraigado en las tradiciones locales, el pueblo terminará identificándose si le dan una oportunidad, como efectivamente está ocurriendo. “Un ejemplo – explica – es lo que ocurre en Beijing y Shanghai durante los Mundiales de Fútbol. La mayoría de los hinchas que van con la camiseta argentina son chinos que no entienden una palabra en español, pero sienten esa misma pasión que viene de la mano de las victorias”.

Precisamente, en este proceso de convertir el entusiasmo de unos pocos en la pasión de muchos, se inscribe el nuevo proyecto del gobierno de crear entre 16 y 18 “Ciudades del Fútbol” en distintas provincias, durante el período 2021-2025. “Deberán tener– precisa Bustamante – dos equipos de fútbol profesional, un centro nacional de entrenamiento para la juventud, una cancha de fútbol por cada 10 habitantes y un equipo de entrenadores locales. El gobierno nacional invertirá entre 5 y 10 millones de yuanes por ciudad y, luego, cada Estado provincial aportará hasta 30 millones de yuanes en cada uno de los proyectos. Es una visión de acá a 14 años, porque China espera para el 2035 que el fútbol sea uno de los deportes más populares. Si hoy vas a un parque, te encontrás con gente jugando al bádminton o al ping-pong, pero no vas a ver a nadie con una pelota de fútbol. Y lo quieren cambiar”.

Como viene ocurriendo en las escuelas.

— La formación de los chicos en las escuelas no es algo nuevo, ya estaba en los 50 puntos de la ley de apoyo al fútbol que anunció Xi Jinping en 2015. Es una política que ya estaba vigente, quizás ahora se nota más porque es un fenómeno que está creciendo.

Categorías: Deportes

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