Un brasileño también sigue la huella de Zhang Daqian

4 abril, 2018

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Luciana Denardi, Guilherme Gorgulho y Ana Belén Ruiz

Por Ana Belén Ruiz

El periodista brasileño Guilherme Gorgulho investiga la vida de Zhang Daqian, uno de los más destacados pintores chinos del siglo XX, que pasó algunos años en Argentina. Antes de viajar a Mendoza, donde el artista vivió entre 1952 y 1954, Gorgulho contó a Dang Dai algunos aspectos de su trabajo, que desembocaría en un libro y una película.


¿De dónde surgió tu interés?

— Nací en el mismo lugar donde él vivió, en San Pablo, y fui descubriendo de a poco todas las cosas que él hizo. Durante muchos años, se mantuvo como un personaje misterioso en mi país, casi desconocido, como aquí. Por eso me intrigó bastante y comencé a realizar esta investigación. Busqué gente que en su momento tuviera algún contacto con él y así conocí a muchos de sus discípulos, además, fui presentado ante miembros de su familia, hijos e hijas. Hace tres años decidí escribir este libro, considerando tener el material suficiente. Gracias a la socióloga y antropóloga Luciana Denardi, quien me ayudó a conseguir archivos históricos, vine por primera vez a Argentina y obtuve mucha información de su vida en Brasil y Argentina. También asistí a una conferencia de Julieta Gargiulo, sobre su investigación de Zhang en Mendoza (la gestora cultural mendocina Julieta Gargiulo escribió Los días del Maestro Zhang Daqian, publicado el año pasado, NR). En diciembre del 2017 viajé a China para visitar su ciudad natal, el museo dedicado a él, incluso conocí algunos ex estudiantes, ya muy ancianos. Fue una experiencia muy enriquecedora.

Zhang Daqian vivió en Mendoza entre 1951 y 1954, donde realizó importantes obras. En Brasil, mucho más: pasó 17 años entre viajes al exterior y exposiciones y diseñó y construyó su propia residencia artística en Latinoamérica, el Jardim Badé.Acompañado por los especialistas en ventas Ben Kong y Sara Mao, del departamento de Arte Chino de la renombrada casa de subastas Christie’s, legitimando obras y testimonios, Guilherme se muestra optimista con su proyecto.

¿Cuándo comenzaste este proyecto?

— Comencé en 1999 escribiendo en un periódico sobre Zhang Daqian al interesarme mucho sobre su vida.

Guilherme es especialista en Comunicación Social, trabaja como periodista y escritor en la Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP).

¿Qué impresiones tuvieron los brasileros de Zhang Daqian cuando vivió allí?

— Realmente lo veían como alguien muy exótico. Paseaba con su ropa tradicional y su larga barba, acompañado a veces por sus monos. Muchas personas rumoreaban de que era un sacerdote, incluso le besaban las manos en reverencia (risas).

— Wow. ¿Cómo reaccionaba él?

— No se hacía problema, se lo tomaba bien. Según testimonios, él era muy simpático, siempre sonreía. Desafortunadamente, Zhang Daqian no es famoso en Brasil, a pesar de haber interactuado mucho con personas importantes. Uno de los principales objetivos de mi libro es hacer que sea más conocido en mi país.

¿Solía regalar pinturas a sus amigos o allegados?

— Hay una incógnita sobre eso. Él donó obras a museos en Brasil y Argentina, pero muchas de las que produjo aquí, no se sabe bien quién las compró o a dónde fueron a parar. Probablemente a muchos coleccionistas de arte chino. Intenté seguir la pista pero fue muy difícil. Incluso mucha gente, por desconocimiento, no las conservó bien.

En 2003, leí un artículo periodístico de 1966 que decía que en ese año Zhang Daqian donó una de sus pinturas a un museo de Porto Alegre. Al llamar al museo preguntándoles sobre esto, su respuesta fue que poseían una obra de un pintor chino, pero que el artista era desconocido. Luego les pedí a traductores chinos traducir las inscripciones caligráficas de la obra y se descubrió que eran auténticas. A raíz de eso, el museo exhibió orgullosamente “tenemos una obra de Zhang Daqian”. Realmente no sabían lo que tenían.

Hubo otro caso, de un farmacéutico que también poseía una obra original de caligrafía, y la exhibía en el fondo de su local donde realizaba extracciones de sangre. Completamente ajeno al valor actual de la pintura.

¿Cuándo crees que estará concluido el proyecto?

— El libro, seguramente a fines de este año. El documental quizás tome un poco más de tiempo y sería realizado por la cineasta china Zhang Weimin, de la Universidad Estatal de San Francisco, en Estados Unidos. Nos conocimos en Brasil en 2015 y charlamos sobre el trabajo en común y coincidimos sobre lo mucho que hay que trabajar para seguir las huellas de su paso por la región, plagado de misterios e incógnitas. Un desafío que sin dudas vale la pena. Ella estará de vuelta este año en Brasil para completar sus filmaciones.

Categorías: Cultura

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