Beijing, atento al qué dirá el Departamento de Estado

15 agosto, 2014

alt

En una charla con alumnos de la UCEMA, el académico argentino Gonzalo Paz, quien dicta clases e investiga en universidades de Estados Unidos con el foco puesto en cómo reacciona ese país ante la política que despliega China en América Latina, dijo que la República Popular supedita sigilosamente muchas de sus acciones en la región a su relación con EE.UU. “En timing, anuncios y otras acciones, es claro que China está pendiente de esa situación”. Afirmó Paz que China rechaza hablar de un “G-2 (un virtual grupo EE.UU.-China como principal vector de la política y la economías mundiales) o de términos como ‘patio trasero’, pero hay como un fantasma con la relación con el país norteamericano cuando hace movimientos en Latinoamérica y se cuida mucho en ese sentido”.


Según Paz, académico de la Universidad de Georgetown, en Washington DC, eso puede ejemplificarse con que durante el mandato de Hugo Chávez en Venezuela, pese a que el presidente bolivariano viajó varias veces a Beijing, Hu Jintao nunca visitó Caracas, sugiriendo que pudo ser por la tensión con Washington, si bien las relaciones bilaterales fueron muy intensas. “Recién ahora el nuevo presidente Xi Jinping viajó a Venezuela ya con Nicolás Maduro en el poder, que tiene muchos problemas internos, lo cual quita relevancia a la política exterior venezolana”, dijo.

En la charla Perspectivas sobre las relaciones entre China y América Latina para alumnos de la Universidad del CEMA, Paz hizo un resumen de las relaciones históricas entre América Latina y China, desde las más antiguas con la población originaria llegada de Asia hace miles de años hasta las más actuales, y recordó que en el período 1565-1815, cuando al Pacífico se lo llamaba “Spanish lake” y se desarrolló una de las rutas marítimas más grandes de la historia entre Oriente y las Américas, ya se empezó a plasmar un perfil comercial entre China y la región por la cual ésta exportaba materias primas (entonces, básicamente plata, con monedas de plata acuñadas por España en las Américas llegando durante siglos a China) e importaba mercaderías elaboradas (en general, textiles de seda).

“Hoy, siglos después, se discute ese perfil que tiene en América Latina como proveedor de cobre, mineral de hierro, soja o níquel e importador de bienes industriales”, siendo el país más afectado en ese sentido México, que –recordó Paz- fue el último en aceptar el ingreso de la República Popular a la Organización Mundial del Comercio en 2001.

“En 1994 China pasó a ser importador neto de petróleo y en los años siguientes de otros commodities. Ese dato y el ritmo de desarrollo chino condicionó el desarrollo latinoamericano de estos años”, señaló.

También en las inversiones y los préstamos a la región, hay una perspectiva de “continuidad del funcionamiento de ese patrón, ya que van principalmente a minería, infraestructura para movilizar recursos naturales y commodities”.

Si bien no hay cifras precisas totales (“se había generado mucha expectativa cuando Hu Jintao dijo en Brasil en 2004 que antes del fin de la década habría 100 mil millones de dólares invertidos por su país en la región”, dijo), el académico indicó que entre 2004 y 2008 no hubo grandes llegadas de capitales pero que desde 2009 sí las hubo y que para 2013, según un estudio hecho en la Universidad de Boston, se demostró que China prestaba más a la región que el BID y el Banco Mundial juntos.

Paz rechazó sin embargo la comparación que algunos de sus colegas hacen –al respecto- con lo que fue el patrón de relacionamiento que tuvieron países de la región con Gran Bretaña un siglo atrás. “Es algo mucho más complejo y novedoso”, explicó.

También llamó a sector público y privado a capacitar más sus estructuras para seguir el vínculo con China, en lo cual “nos faltan capacidades” pese a ser un tema “crucial para nuestro futuro”.

Paz también estos días habló en la Universidad Católica de Córdoba. Ver aquí

 

Categorías: Latinoamérica

PUBLICAR COMENTARIOS