Zhe Zho

17 junio, 2013

En la última edición gráfica de Dang Dai, de reciente aparición, el director técnico de fútbol argentino Sergio Batista fue entrevistado por el periodista Miguel Ángel Vicente sobre su experiencia en el club Shanghai Shenhua. El Checho habla aquí de cómo fue su adaptación, cómo se entiende con los jugadores chinos y de las diferencias entre el fútbol del país oriental con el que de Argentina.

Alentando a unos de sus jugadores.


Zhe Zho

Por Miguel Ángel Vicente

Sergio Daniel Batista fue un privilegiado en el fútbol. Jugó al lado de Diego Maradona, fue campeón del mundo en México’86 y unos cuantos años después tuvo la posibilidad de dirigir a Lionel Messi, el otro gran astro argentino. Como jugador ganó todo y como técnico apenas estuvo un año al frente de la Selección Argentina. El punto final llegó con la Copa América que se jugó en la Argentina y en la que el equipo nacional quedó eliminado en cuartos de final por penales a manos de Uruguay, que finalmente fue el campeón.

Bien podría haber seguido el “Checho” Batista al frente del equipo, pero los dirigentes de la AFA decidieron abruptamente un cambio y se quedó sin la Selección. Así, se le frustró el sueño de hacer jugar al equipo en forma parecida al Barcelona y de triunfar en el Mundial de 2014.

De golpe todo se transformó en un pasado que dejó cicatrices y tuvo que mirar un nuevo horizonte. Pero al poco tiempo aparecieron nuevos ofrecimientos para dirigir: un equipo de Ecuador, otro de Dubai, hasta que finalmente llegó la chance de dirigir en China. Y no dudó, porque allí había logrado su éxito más resonante como entrenador: fue campeón y medalla de oro con Argentina en los Juegos Olímpicos de Beijing, con Lionel  Messi y Juan Román Riquelme entre sus principales figuras.

Por eso, cuando Shenhua Shanghai lo tentó, él ya conocía el terreno, sabía qué iba a encontrar en China, cómo tenía que moverse y a qué apuntar. Era cuestión de que los jugadores entendiesen su idea para avanzar. Y tras la buena actuación del equipo en 2012 le renovaron el contrato para conducirlo también esta temporada.

Batista no tenía temores ante ese mundo de costumbres tan distintas. “Me sorprendió la ciudad, es fantástica. Tiene de todo”, cuenta a Dang Dai sobre el período de su adaptación, cuando se fue afirmando. Y dice que sabía que iba a encontrar una enorme variedad de posibilidades a la hora de comer: “Hay parrillas argentinas, restaurantes italianos, españoles, de lo que se te ocurra. No podíamos tener ningún tipo de inconvenientes con la alimentación. Pero como si falta algo, en el hotel tenemos un cocinero español. Si se nos antoja cualquier cosa se lo pedimos y no hay ningún problema”, cuenta.

También sabía que uno de los inconvenientes iba a ser el idioma: “Intenté aprender, pero desistí rápido. Es muy complejo, hasta cambia el sentido según la entonación de las palabras. El tema lo resolvimos con los traductores. Uno de ellos traduce del español al chino y tengo otro que traduce español- inglés- chino. El primero se formó en la Argentina, de manera que sabe perfectamente cómo hablamos, nuestros modismos y giros. Es el que está conmigo en el banco de suplentes durante el partido. El otro está en el vestuario y en los entrenamientos. Igual –agrega Checho- siempre es difícil porque en un partido de fútbol hay que transmitir las ideas rápido y perdemos un tiempo valioso hasta que la consigna llega al jugador. Pero no hay otra alternativa. Igual, hasta ahora nos ha ido bastante bien con la comunicación con los futbolistas. Ellos captaron bien lo que nosotros pretendemos”.

Otra de las adaptaciones fue al medio futbolístico: “Es muy distinto al argentino. Los dirigentes tienen un gran poder, transfieren o traen jugadores. Consultan y me permiten trabajar con tranquilidad, pero ellos toman muchas decisiones. Para este campeonato se desarmó prácticamente el plantel que teníamos. Es casi como empezar de cero. Tuvimos que hacer muchas pruebas para ir armando el equipo de a poco”, señala. Esta temporada, dos argentinos que juegan con Batista son Rolando Schiavi, ex Boca, y Patricio Tornazo, ex All Boys. También Giovanni Moreno, el colombiano ex Racing Club.

Batista resalta que los dirigentes lo escuchan: “Nosotros queremos que los jugadores tengan roce internacional, que sepan cómo se juega en otros países, que tengan nuevas dificultades. Por eso hicimos la pretemporada 2013 en Mar del Plata y jugamos varios amistosos con equipos argentinos. Pronto repetiremos esta experiencia en Europa. En la pretemporada que hicimos en Mar del Plata realizamos muchísimas pruebas porque teníamos un plantel casi nuevo”.

Una de las agradables sorpresas que tuvo en Shanghai fue el apoyo del público: “A la gente le gusta cómo juega el equipo y vienen a vernos. Siempre hay mucho público en los estadios. Cada vez van más y son de entusiasmarse mucho. Cuando jugamos de local vienen unas 25.000 personas. En verdad, la gente se portó muy bien con nosotros. El Shenhua es un equipo histórico, importante, que en los últimos tiempos no le fue bien, pero quiere volver a ser grande nuevamente”.

Sostiene que el fútbol chino es muy táctico, que todos los equipos juegan muy parecido y que están evolucionando a pasos agigantados. A tal punto que cree que China tiene que tener muy pronto su propio Mundial.

Esa evolución se sostiene con la llegada de muchísimos jugadores extranjeros de primer nivel, como Didier Drogba o Nicolás Anelka, que hasta hace poco integraban el plantel del Shenhua y muchos otros que están ayudando a cambiar la mentalidad. “Es un fútbol que está creciendo y tienen mucho futuro, pero no se les puede cambiar la cabeza de un día para el otro. Todo lleva su tiempo. Pero ya hay equipos que juegan muy bien. Eso quiere decir que van por el buen camino”.

Sergio Batista encontró en China el espacio para volver a sentirse pleno. Volvió a proyectar, a entusiasmarse con su equipo y a disfrutar de una experiencia única. La de vivir en un país tan distinto en el que se le abrieron las puertas para una nueva ilusión.

Categorías: Deportes

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