Transpacífico sur, la nueva ruta del comercio global

4 junio, 2012

MONTEVIDEO (Especial). En dos años más, China desplazará a Europa como segundo socio comercial de toda América Latina (AL), donde ya es primero para algunos países. Pero en la actualidad, si se mide el intercambio comercial de AL con todos los países del Asia Pacífico (AP), esta región ya es la segunda en importancia. Lo dijo el director de la División de Comercio Internacional e Integración de la Comisión Económica para América Latina, Osvaldo Rosales, durante el lanzamiento del Observatorio para las Relaciones entre ambas regiones que se hizo en la sede de la ALADI en Montevideo (ver la cobertura de Dang Dai del viernes).

Rosales presentó el libro que escribió con Mikio Kuwayama “China y América Latina y el Caribe. Hacia una relación económica y comercial estratégica”, editado por la CEPAL, y sostuvo: “Para 2030, dos tercios de las clases medias mundiales estarán en Asia, con un gran peso de la clase media china, y representarán el 60% del gasto en consumo del planeta. Ya no ocupará ese lugar Estados Unidos. Por lo tanto para AL es muy necesario vincularse a esos países para mejorar sus exportaciones en cantidad y en calidad, con ventas de mayor valor agregado”.

 


Rosales planteó el vínculo con AP a partir del otro lazo regional que le dio un sentido conjunto a aquella región: la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSEA, o ASEAN por su sigla en inglés), a la que luego se acercó el llamado Grupo de los 3, China, Japón y Corea del Sur. Esa Asociación está formada por Indonesia, Filipinas, Singapur, Birmania, Tailandia, Camboya, Laos, Vietnam, Malasia y Brunei y el G-3 tiene con ellos también su articulación.

 

Con esa región es que AL ya tiene el comercio más dinámico, con un crecimiento anual entre 2006 y 2010 de 33% promedio, versus el 1% que crece el comercio con el socio tradicional estadounidense. AP es el segundo socio comercial de la región (desplazó a la Unión Europea) y para 2014 sólo China lo será.

En el libro de la CEPAL, se señala que en 1985, el comercio Sur-Sur representaba sólo 6% del comercio mundial. Para 2010 ya llegaba a 24% y la crisis mundial, con epicentro en el Norte (Europa y EE.UU.) hará que en pocos años ese flujo Sur-Sur supere por primera vez al tradicional de dirección Norte-Norte, que en 1985 era 63% del total y ya para 2010 había caído a 38%. “Será un hito que ello ocurra; hace poco se pensaba que el cambio de liderazgo iba a darse en 2030, pero se ha adelantado y se proyecta para antes del fin de la década”, dijo Rosales.

En cuanto a las inversiones extranjeras, ya la mitad de su stock está en países del Sur, con un peso relevante de China. Sin contar al “gigante asiático”, sería el 30%.

Otro rasgo indicado por el director cepaliano fue en materia de convergencia de ingresos en la población, medida a través del PBI por habitante. Si en los años ’90 sólo 12 países del Sur duplicaban la tasa de expansión promedio de los países ricos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en la década actual ya son 65 los que lo hacen.

Una característica más: la reducción de la pobreza, que avanzó todos estos años en el hemisferio sur, aunque también se elevaron los índices de concentración, lo que potencia la desigualdad.

China e India explican más de un tercio del crecimiento mundial y más de dos tercios durante estos años de crisis. “O sea, sin el peso relativo de esos dos países, esta crisis que vivimos hoy en forma global sería mucho peor”, expresó. Y la tendencia proseguirá.

Para el período 2011/2021, el banco español BBVA proyecta que la expansión del producto mundial tendrá los siguientes aportes: Asia Pacífico lidera la contribución con 58% del total, Norteamérica le sigue muy atrás con 10,5; América Latina se acerca a ese segundo lugar con casi 8% y la Unión Europea muestra su debilidad con un aporte al conjunto de sólo 5%. El resto de las regiones son marginales.

Rosales habló luego de “la mitad vacía del vaso”, en la relación AL-China. Un rasgo es la concentración, por países y por productos. Sólo Argentina, Brasil y Chile dan cuenta de tres cuartas partes del comercio latinoamericano con China. Y la canasta de bienes exportados está muy tomada por soja, mineral de hierro y cobre.

Las inversiones chinas en la región crecen, pero son todavía bajas respecto de lo que han crecido los  indicadores del intercambio comercial. Y además también están muy sesgadas a los recursos naturales. “El rasgo sobresaliente es de exportaciones de commodities e importaciones de manufacturas, lo cual deja poco espacio para una relación estratégica que incluya más innovación, tecnología y cadenas de valor”, dijo Rosales. “Y si eso no cambia, reprimariza nuestras exportaciones”.

El expositor comparó luego AL con AP en diversos planos. Mientras en el primero pesa más el impulso de los gobiernos para favorecer la integración, en AP empujarían más de facto los mercados. En AP hay “alta integración de la estructura productiva, la ‘fábrica Asia’, y en AL hay bajo grado al respecto”, agregó. En AP el punto focal es el acuerdo ASEAN más China, Japón y Corea del Sur y en LA “no es aún claro”. Allí hay redes de financiamiento muy fuertes, a diferencia de nuestra región. Hay en AP economías líderes orientadas a la internacionalización y eso está todavía en discusión en América Latina. Allí la política industrial y la exportación de manufacturas están en el eje de la política económica y aquí hay más peso de commodities minerales y agropecuarios. En AP hay una explosión de Zonas Económicas Exclusivas intensivas en exportación de productos “high tech” y en AL se orientan a importaciones, y finalmente hay más gasto en logística e infraestructura también en favor de Asia Pacífico. En este punto, dijo que en los años ’60 AL invertía 4% del PBI en logística, infraestructura y transporte. “Tras la crisis de la década del 80 y los años siguientes caímos a 2%. Hoy deberíamos duplicar recién para recuperar lo perdido, pero en verdad deberíamos llegar al 6% para acercarnos a lo que ha hecho AP. Tenemos ahí un sector crítico, que nos traba, pero es un sector donde podemos fomentar inversiones que nos lleguen desde China y Asia Pacífico”.

Categorías: Economía Negocios

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