Descarbonización y seguridad energética
El último informe de Paspartú. Asesoría & Capacitación , que dirige Juan José Carbajales, analiza entre otros temas (YPF, glaciares, etc.) el Plan Quinquenal que lanzó China a partir de 2026, y uno de los focos que pone es sobre la cuestión energética.
Dice: “Si bien el 15º Plan Quinquenal es un documento integral que abarca dimensiones económicas, sociales, políticas y de seguridad, el sector energético ocupa un lugar especialmente relevante. El propio capítulo de objetivos afirma que hacia 2030 deberían haberse consolidado patrones de producción y consumo más sostenibles. Destaca dos puntos centrales: el pico de carbono debería haberse alcanzado y las emisiones de dióxido de carbono por unidad de PIB deberían haberse reducido en 17 %.
“Para ese año, el plan proyecta la consolidación inicial de un nuevo sistema energético, más limpio, bajo en carbono, seguro y eficiente, y con mayor participación de nuevas energías, mayor electrificación y almacenamiento, redes inteligentes y combustibles menos contaminantes. El plan –agrega- busca, al mismo tiempo, descarbonizar, asegurar el abastecimiento interno, sostener el crecimiento económico y construir una base material para la competencia tecnológica e industrial. Es decir, la energía ya no aparece solo como una cuestión ambiental o sectorial, sino como un punto de cruce entre seguridad energética, transición, política industrial, infraestructura y proyección geopolítica. Tal como permite identificar el documento Carbon Peaking and Carbon Neutrality: China’s Plans and Solutions, este nuevo plan quinquenal no parte de cero. Hacia fines de agosto de 2025 China ya había superado los 1.690 GW de capacidad instalada de energía eólica y solar combinada, contaba con alrededor de 440 GW de capacidad hidroeléctrica, tenía 112 centrales nucleares (entre activas, en construcción y aprobadas), con una capacidad total de 125 GW y había desarrollado una capacidad anual de producción de hidrógeno verde superior a 150.000 toneladas.
“Al mismo tiempo, la participación del carbón en el consumo energético total había bajado de 56,7 % en 2020 a 53,2 % en 2024. En otras palabras, el 15º Plan se apoya sobre una base material de transformación energética ya muy significativa, aunque todavía enfrenta desafíos vinculados a la descarbonización de la matriz, la seguridad del abastecimiento y la reorganización integral del sistema energético”, sostiene el informa de la consultora.
Una nueva matriz
Paspartú indica que “el punto más claro aparece en la sección sobre infraestructura para nuevas energías. Allí el plan afirma que China implementará a fondo una estrategia de seguridad energética orientada al desarrollo de nuevas energías, acelerará la construcción de un sistema energético más limpio, bajo en carbono, seguro y eficiente, y buscará consolidarse como potencia energética. Para ello plantea una sustitución “segura, confiable y ordenada” de combustibles fósiles por fuentes no fósiles, el desarrollo paralelo de múltiples fuentes (eólica, solar, hidro y nuclear) y un plan de acción a diez años para duplicar la participación de la energía no fósil.
“La geografía de esa expansión también es significativa. El plan propone bases eólicas y solares en la región de las “Tres Nortes” (norte, noreste y noroeste de China), esquemas integrados de eólica, hidroeléctrica y solar en el suroeste, energía nuclear en regiones de la costa y energía eólica off-shore. Además, plantea fortalecer el desarrollo de la energía distribuida, planificar el aprovechamiento energético del hidrógeno verde, el amoníaco y el metanol e impulsar la energía solar térmica y la geotermia. El desafío actual es rediseñar territorialmente la oferta energética y combinar distintas fuentes según sus ventajas, la seguridad del sistema y la capacidad de evacuación hacia la red”.

PUBLICAR COMENTARIOS