El prodigio tecnológico que asombro a todos

25 febrero, 2026

El show de robots humanoides que incluyó la gala de tv por el Año Nuevo Chino sigue cosechando comentarios.

En Página 12, Julián Varsavsky escribe que “esta vanguardia tecnológica tiene raíces remotas: desde hace milenios, en cada Año Nuevo Lunar la gente cuelga carteles rojos, enciende linternas y quema cañas de bambú que explotan al calentarse”.

El periodista dice que “es un ritual de purificación para ahuyentar malos espíritus y mala suerte. Con la creación de la pólvora en el siglo IX, las cañas se reemplazaron por los primeros petardos. La irrupción de los drones combina con la lógica de esta fiesta. Desde la perspectiva china, el dron no viene a corromper ninguna pureza ritual: más bien potencia su efectividad”.

También los caracteriza como “los fuegos artificiales de la era digital”. Y “una demostración de poderío tecnológico y dominio del futuro: un gigante dragón rojo con escamas ocupa el cielo del oriente al poniente, un simbolismo de la China hoy”.

Para su comentario, recoge esta opinión de Sebastián Torrez, doctor en Filosofía y Magíster en Tecnología, Políticas y Culturas (UNC): “Existe una tecno-estética cultural china que fusiona los elementos tradicionales de su folclore con los avances técnicos en un espectáculo de las interfaces, o sea de las relaciones entre lo humano y lo técnico. Uno ve un vuelo de drones en enjambre, pero detrás hay un diseño cultural más allá de la tecnología. Lo que se observa en ese cielo es la máxima combinación posible del momento histórico actual entre su técnica y su cultura, conceptos que en verdad nunca se deberían disociar. Y no importa si se está en el momento de las explosiones de bambú o de las coreografías drónicas”.

Varsavsky informa que las empresas de robótica que “se robaron” el tecno-show fueron Unitree Robotics, Galbot, Noetix y MagicLab. Y recuerda: “Ya el año pasado habían deslumbrado 16 robots bailando coordinados con pañuelos rojos, pero ahora el salto ha sido muy cualitativo. Los humanoides de Unitree Robotics ejecutaron rutinas de acrobacias y kung fu imposibles hace un año, usando bastones y nunchakus -dos palos unidos por una cadena– y hasta imitaron el complejísimo estilo de combate Zui Quan: el peleador simula estar borracho. La técnica fue popularizada por Jackie Chan y consiste en movimientos fluidos y cambiantes, en los que se simula perder el equilibrio para de embestir con un golpe inesperado. Si para un humano esto es de muy alta complejidad con el cuerpo bien relajado, mucho más difícil lo es para un robot que es pura torpeza, salvo que sea chino”.

Categorías: Ciencia y Tecnología

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