Jóvenes argentinos entusiastas con la cultura de China
La agencia Xinhua dedicauna nota al fenómeno creciente de jóvenes argentinos que “encuentran en las tradiciones de China una forma distinta de vincularse con la vida diaria, al asumir actitudes como sumarse a las festividades por el Año Nuevo chino del calendario lunar o adoptar hábitos de esa cultura en la cotidianidad”.
Para informar sobre la tendencia, la agencia entrevistó a Leandro Vitullo, un joven argentino de 32 años que trabaja en una importadora de productos chinos.
“Me encanta el Año Nuevo chino porque considero que todo pasa más que nada por un sentimiento, más que por algo político o religioso. Es un sentimiento muy puro y culto”, dice el entrevistado, quien considera “como muy interesante la manera en que el pueblo chino hace los prepativos para la festividad, con la decoración de las casas, los regalos de pequeños sobres rojos y el deseo de buena fortuna, que calificó como ‘un ritual muy hermoso’”.
La experiencia de trabajar en una empresa que comercia con China le ha dado la oportunidad de observar las celebraciones “desde otro parámetro, con conocimiento, entonces lo estoy viviendo con más sentimiento. Ya colgué mi cartelito de la buena fortuna para mi casa, tengo mi tacita con agua caliente y mi monedita de la buena fortuna, mi pececito dorado para que no me falte la comida; así que estoy más en el ambiente este año, lo vivo con más sentimiento”.
Leandro percibe que las festividades chinas “tienen un propósito muy familiar y de negocio porque implica fortalecer los lazos, tanto sentimentales como comerciales, desde el punto más transparente, porque ahí es donde uno brinda su corazón.”
Explica, asimismo, que su contacto cotidiano con personas chinas, a partir de su trabajo en la empresa china de comercio exterior, también influyó en la forma en que entiende las relaciones interpersonales y los códigos culturales vinculados al respeto y la jerarquía: “Lo que me gusta es la costumbre que tienen de respetar al otro, siempre saludar, respetar las jerarquías, la prudencia y la seriedad con la que se toman las relaciones con el otro, es lo que más me gusta de la cultura china”, precisa.
La nota detalla que entre los hábitos que fue adoptando, el joven mencionó prácticas vinculadas al bienestar físico y a la rutina diaria, desde beber agua tibia por la mañana, el uso de ropa china, hasta hacer ejercicios de relajación antes de dormir, para concluir que “historias como la de Vitullo muestran cómo el intercambio cultural también se construye desde lo cotidiano, a través de gestos diarios simples que acercan tradiciones, valores y formas de vida.”

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