La estrategia china de los Tres Centenarios
En un generoso desarrollo, el exembajador argentino en Beijing Sabino Vaca Narvaja analiza cómo el calendario político de China está organizado en torno a tres grandes hitos históricos, conocidos como los Tres Centenarios: la fundación del Partido Comunista Chino (PCCh), del Ejército Popular de Liberación (EPL) y de la creación de la República Popular China.
En un artículo publicado por Letra P, el sinólogo y político menciona como primer hito el centenario de la fundación del PCCh, en 2021, cuando “la erradicación de la pobreza extrema se convirtió en la gran bandera de cierre del ciclo”.
El segundo hito, anuncia, se cumplirá en 2027, cuando el Ejército Popular de Liberación (EPL) conmemore sus cien años, fecha que funciona como “un punto de control para asegurar que la transformación avanza según lo planificado.” “En la práctica”, sostiene, “esto significa consolidar progresos en mecanización, informatización y, cada vez más, “inteligentización” —la incorporación de inteligencia artificial y tecnologías asociadas—. No se trata de un sprint, sino de una carrera de fondo”.
En este marco, “Taiwán ocupa un lugar central”, con China buscando “asegurar que el Ejército Popular de Liberación cuente con las capacidades operativas, tecnológicas y de mando necesarias para disuadir la secesión, resistir una eventual intervención externa y preservar lo que Beijing considera un interés vital de soberanía e integridad territorial.”
El tercer hito es 2049, centenario de la República Popular China, “momento en que se formula la aspiración estratégica de largo plazo: convertir a China en un ‘país socialista moderno, próspero y fuerte’”.
2049, dice Vaca Narvaja, “va más allá de un aniversario. Marca el punto en el que, según la visión de Xi Jinping, se habrá ‘construido plenamente una China socialista moderna’ y se habrá ‘realizado básicamente la modernización socialista’, pasos esenciales para que China avance desde la etapa primaria hacia un nivel superior de socialismo.”
Agrega que “los Tres Centenarios no operan como consignas abstractas, sino como horizontes históricos que se materializan a través de los planes quinquenales”.
En el artículo también hace mención a la innovación tecnológica: “China ha logrado proyectar capacidades en áreas estratégicas como la del sector aeroespacial, energías renovables, electromovilidad, biotecnología médica, inteligencia artificial y computación cuántica”.
También se refiere a la triangulación entre China, Europa y Estados Unidos afirmando que ¨la presión estadounidense sobre aliados tradicionales, el tono confrontativo y la reconfiguración del comercio global empujaron a los europeos hacia un cálculo más pragmático. El resultado se ve en la diplomacia: los principales líderes europeos vuelven a desfilar por China, buscando canales, acuerdos, inversiones y margen de maniobra.”
En ese marco, estima que “si Europa recalibra su relación con China —y lo hace por interés, no por simpatía— esa transformación impactará en el Sur Global, reordenando cadenas de suministro, reglas, estándares tecnológicos y flujos de inversión”, ante lo cual concluye que “la pregunta para Argentina no es si China es buena o mala. Esa discusión, además de estéril, suele estar contaminada por prejuicios. La pregunta relevante es otra: ¿vamos a leer el mundo como es y actuar en consecuencia?”

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