Lazos pragmáticos entre Sudamérica y China

9 febrero, 2026

Una editorial del diario Global Times evalúa que “mientras Washington se dedica a aumentar los aranceles y fortalecer las barreras proteccionistas, los países del hemisferio occidental recalculan sus estrategias de supervivencia. ¿El resultado? Una reevaluación pragmática de los lazos con Beijing”.

“Ya estamos viendo el efecto dominó de la presión estadounidense sobre vecinos como México y Panamá, pero el cambio de actitud en la región en general es mucho más significativo”, dice el medio, asegurando que “el grado de cambio de rumbo de las naciones latinoamericanas está directamente relacionado con la presión económica que sienten desde el Norte.”

La nota explica que durante décadas Brasil actuó como el “guardián” proteccionista del Mercosur “temiendo que su sector manufacturero nacional se viera socavado por las importaciones asiáticas”.

Basada en información de la agencia Reuters, sostiene que “Brasilia vetó sistemáticamente las negociaciones formales con Beijing. Sin embargo, lo que Reuters describe como un ‘nuevo escenario global’ está forzando un cambio. Se trata de un eufemismo diplomático para una cruda realidad: el auge del proteccionismo estadounidense, sumado al innegable atractivo de las oportunidades chinas. Frente a los vientos en contra del unilateralismo estadounidense, Brasil ha hecho los cálculos. Los aliados tradicionales no ofrecen alternativas de acceso al mercado, solo mayores barreras arancelarias.”

En este contexto, asegura que China “solo ofrece palos sin zanahorias”: no solo un mercado, sino que también aporta inversión industrial tangible, desde BYD hasta Great Wall Motor.

El Global Times relata que históricamente un acuerdo entre el Mercosur y China se consideraba imposible debido a las normas del Arancel Externo Común del bloque, que prohíben a los miembros negociar acuerdos comerciales individuales, a lo que se suma que Paraguay mantiene vínculos diplomáticos con Taiwán, “lo que crea un impedimento legal para cualquier Tratado de Libre Comercio (TLC) integral con Pekín bajo el principio de una sola China” y “la fluctuación política de Argentina, que oscila entre el peronismo proteccionista y la postura proestadounidense de Javier Milei, ha dificultado una estrategia unificada.”

En este escenario, el diario destaca que “por primera vez altos funcionarios brasileños consideran impulsar un acuerdo comercial ‘parcial’ entre el bloque del Mercosur y China”, lo que califica como una “obra maestra de pragmatismo político”.

Al describir la propuesta, explica que “a diferencia de un TLC completo con aranceles cero, un acuerdo parcial elude el delicado tema de la reducción arancelaria que aterroriza a los fabricantes brasileños. También sortea el dilema diplomático de Paraguay. En cambio, se centraría en barreras no arancelarias, como la armonización de las regulaciones sanitarias, la agilización de los procedimientos aduaneros y el establecimiento de cuotas de importación.”

Agrega que al trasladar el enfoque de los aranceles a la cooperación regulatoria, Brasil va más allá de simplemente allanar el camino para la soja y el mineral de hierro y sostiene que “la relación entre China y Brasil ya ha evolucionado del simple comercio a la manufactura. Con los fabricantes chinos de vehículos eléctricos asumiendo el control de las fábricas cerradas de Ford en Bahía, ambas economías avanzan hacia una simbiosis en la cadena de suministro. Este acuerdo parcial podría proporcionar el marco institucional necesario para asegurar dichas inversiones.”

Categorías: Latinoamérica

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